• María Paula Forero Sánchez // Revista Directo

La ruta de desayunaderos para reyes en Bogotá


El portal web de El Espectador ha reproducido algunos de los artículos publicados en la edición 56 de la Revista Directo Bogotá. Esto como reconocimiento al excelente trabajo de nuestros periodistas.

“Desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo” es un dicho popular usado por muchos rolos para alabar la comida más importante del día. Estos lugares, en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, son algunos de los mejores para desayunar “como Dios manda”.

Varsovia

Calle 95 # 47A-09

En un pequeño local a pocos pasos del Teatro La Castellana, se encuentra Varsovia, una panadería que ha servido tradicionalmente de desayunadero. Sus empleados son los mismos desde hace muchos años, ya que se busca conservar el mismo personal y dar una familiaridad a los clientes que semana tras semana desayunan allí. Desde 1967, las meseras de Varsovia usan el mismo tipo de uniforme. Y aunque los clientes les digan “las monjitas”, por el diseño recatado, ellas se sienten orgullosas de usarlo.

Allí las recetas están preparadas con la misma fórmula desde sus inicios, buscando tener los mismos proveedores y productos para dar a los clientes la mejor calidad posible y el sabor de siempre. Uno de estos productos, la “receta secreta” del lugar, es un pan llamado Marcelino, hecho de hojaldre y en forma de rollo de canela, con queso por dentro, tan crujiente que al primer mordisco se rompe el hojaldre.

Varsovia es un lugar tan conocido, que allí se han grabado series de televisión como Décimo grado y N.N. Hace algunos años fue el punto de reunión de adultos mayores que cada mañana jugaban cartas, tomaban perico y celebraban sus cumpleaños con café y mogollas.

Hornitos

Carrera 56 # 3-84

En 1980, la panadería Hornitos abrió su sede principal en el barrio Trinidad Galán, al suroccidente de la ciudad, y desde entonces se ha destacado por ser uno de los desayunaderos preferidos de los bogotanos.

Hornitos es una empresa familiar fundada por Bernardo Parra, quien, según sus empleados, se empeña en que sus clientes se sientan como en casa. Sus desayunos tienen un precio que no pasa de los $10.000. Ofrecen caldo con carne, changua bogotana, cazuela santafereña, huevos crunch y calentado antioqueño con fríjol, carne, chorizo y huevo frito. El calentado de la abuela —la especialidad de la casa— es famoso por tener, además de arroz, carne, papa, pollo y pasta.

Hornitos también cuenta con opciones para aquellos que no desean un desayuno tradicional, como el “desayuno gringo”, que trae dos huevos fritos y tres minipancakes. En total, ofrece 117 variedades de panes para acompañar con un chocolate santafereño con queso o una aguadepanela andina con almojábana.

Hay otras cinco sedes de esta empresa en Quinta Paredes, Ciudad Salitre, Ciudad Empresarial, Chicó Reservado y Belalcázar.

Moffis

Calle 2A # 26A-04

En el sur de Bogotá, en el barrio Santa Isabel, una casa familiar albergaba desde hace 27 años la pastelería Moffis, un negocio familiar de generaciones que se destacaba por sus postres. Diez años después, Moffis se mudó a unas nuevas instalaciones, se expandió e incursionó en la panadería y hace tan solo cuatro años se empezó a convertir en la opción predilecta para desayunar de muchas familias de este sector de la ciudad.

Moffis combina la dulzura de sus postres —entre los cuales se destacan unos cupcakes de tamaño gigante—, con la excelente calidad de sus desayunos, en los que se especializan en toda clase de omelettes: vegetarianos, con tocineta y plátano, carne, champiñones, entre otras variedades. También ofrece opciones tradicionales, como desayuno boyacence, santandereano y tradicional, así como desayunos naturales y saludables.

Diego Rodríguez, dueño del lugar, afirma que parte del éxito de Moffis radica en que la mayoría de sus meseros, panaderos y pasteleros llevan más de 20 años trabajando en la empresa y están convencidos de que lo más importante es darle al cliente un producto de calidad, que sienta calidez en el servicio y termine de desayunar satisfecho, “sintiendo que hizo un buen negocio”.

Al Agua Patos

Calle 93 No 11A-11 Calle 104 # 18A - 52

Al Agua Patos es el sueño de Patricia Bueno, quien en busca de independencia decidió lanzarse al agua con este peculiar lugar para desayunar en Bogotá, abierto al público desde el 13 de enero del 2013. Patricia viajó a Bangkok buscando cómo hacer el perfecto pato (una tostada sobre la cual se añaden ingredientes ya sean de sal o dulce) y al volver a Colombia fundó el primer local en la calle 93.

Al Agua Patos busca que sus empleados muestren el mismo emprendimiento de su dueña, que sean espontáneos y que brinden naturalidad al cliente para nunca decirle “no se puede”. El menú del lugar es amplio y variado: hay opciones de pato con huevo, carne, pollo, pescado e incluso opciones para vegetarianos. Lo más especial de los patos es que vienen en una gran variedad de panes, como de cereales, de tocineta, de quinua, de banano, etc.

El recomendado de la casa es un pato con el nombre Mariachi, una tostada de mozzarella con la carne en hilo de la casa preparada en mole mexicano, sour cream, cebolla, pimentón salteado, queso fundido y acompañado de pico de gallo. Este pato tiene un valor de $22.000, pero si desea tener una porción menor, el patito —una tostada más pequeña— cuesta $17.000. El ambiente de Al Agua Patos es igual de fresco a sus desayunos, la decoración está llena de pequeños detalles que llaman la atención de los clientes y no faltan los dibujos de patos (de los de dos patas) en todo el lugar. Debido al éxito que ha tenido Al Agua Patos en estos tres años, abrieron otra sede en el norte de la ciudad y tienen proyectos para una tercera.

Masa