• Karen Vanessa Quintero Martínez -

Pecados capitales de la recolección de basuras en Engativá y Fontibón


Avaricia, pereza, ira y algunos roces marcaron la crisis de las basuras en Bogotá.

Es difícil concebir que una semana sin servicio de recolección de basuras sea escenario para tantas particularidades. El ser humano se manifiesta en su esplendor y cada uno precisa su bienestar: sobornos sutiles con comida, comerciantes afectados por las pilas de basura, roces entre los vecinos, cuestionamientos particulares y otros pecados capitales.

Tomada por: Karen Vanessa Quintero

Soberbia y Pereza

Sin lugar a duda, la soberbia fue la protagonista de este escándalo, algunos de los vecinos se preocupaban solamente por sí mismos, ignorando aspectos básicos de convivencia; entrevistas realizadas por Directo Bogotá a los habitantes de las localidades revelaron la cara más humana de esta crisis, mostrando que la falta de colaboración aumentó exponencialmente el problema.

“Uno no quiere la basura en su casa, entonces va y la deja en la esquina”, manifestó Ana López, habitante de la localidad de Fontibón. Este pensamiento es compartido por muchos otros ciudadanos que, al notar la ausencia de los carros de basura, decidían sacar los desechos al parque, poste o esquina más cercana.

Irónicamente, ese traslado de desechos era un circulo vicioso: otros conciudadanos con la misma motivación también sacaban su basura, al cabo de unos pocos días; esa esquina, parque o posta era el reflejo de la crisis ambiental; entonces la misma ciudadana esboza la siguiente frase: “Está terrible ese basurero, no hay ni por donde pasar”.

Además de generar pilas de basura que convocaban roedores y otras plagas, la soberbia y la pereza atrajeron problemas económicos dentro de la comunidad, pues ocasionalmente esa esquina usada como botadero, era el local de algún vecino: “Al señor Pedro casi le toca cerrar la carnicería, uno ya no podía ni entrar a comprar”, manifestó la señora Marta Hernández, quien tiene un puesto de venta ambulante en Engativá.

Avaricia y Gula

La recolección de basuras también demostró la presencia de avaricia y gula dentro de la sociedad, una de las entrevistadas, dueña de un restaurante en Engativá, confesó que tuvo que sobornar a los recolectores de basura para que recogieran sus desechos. “Tuvimos que darles comida para que la hicieran caber, al ser un establecimiento sale mucha basura que no podíamos dejar”. Sin ningún reparo, los recolectores aceptaban el inusual soborno.

Envidia

Al llegar a la localidad de Engativá, Directo Bogotá notó grandes contrastes dentro de la misma zona: algunos habitantes, en especial propietarios de negocios, afirmaban que sus basuras ya se habían levantado y la calle se veía limpia, pero al entrar en calles cerradas, la inconformidad de la comunidad saltaba a la vista pues los carros no entraban porque ya no tenían espacio.

El problema parecía disminuir en Engativá, pero de acuerdo con habitantes de Fontibón la gestión que se estaba realizando los perjudicaba: “Como en el otro lado si hicieron protestas, entonces si les recogieron la basura, pero aquí nos dejaron viendo un chispero; nosotros no tenemos la culpa de que allá no recojan, necesitamos que sigan pasando por acá como lo venían haciendo, ¿Por qué no han pasado acá y allá según el noticiero si se arregló todo?” manifestó Luis Alberto Gutiérrez.

Tomada por: Karen Vanessa Quintero

Este comentario que se asocia con un sentimiento de envidia se repetía frecuentemente en el barrio Cofradía ubicado en Fontibón, lugar en el que se estaban acumulando los desechos hace aproximadamente una semana. Al hacer un ejercicio de observación, se encontró que en está zona el carro también pasaba primero por ciertas calles, y después de avanzar unas cuadras se encontraba tan lleno que ya no podía recoger más desechos.

Ira

El último pecado capital y uno de los más evidentes, es la ira: está generó manifestaciones tangibles en los días más críticos; en la localidad de Engativá, las autoridades registraron protestas que incluyeron quema de desperdicios y bloqueos. Al preguntar por estos hechos, varios habitantes afirmaron que se vieron en la necesidad de hacerlo.

A partir del lunes 12 de febrero se empezó a implementar el nuevo esquema de aseo, la localidad de Engativá se encuentra a cargo de la empresa Bogotá limpia, mientras que los desechos de la localidad de Fontibón serán recogidos por Ciudad Limpia; en los horarios habituales.

“Muchas de las calles siguen con basura, nadie nos ha informado si el horario de recolección va ser igual, si se cambian los días, eso que si es importante no lo dicen” manifestó Sofía Moreno, habitante de la localidad novena. A pesar de que las autoridades dieron por terminada la crisis con la implementación de este nuevo modelo, la comunidad afirma que el problema no se ha resuelto por completo.

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