• Sebastián Forero Rueda -

La voz que no llegó al Congreso, pero que retumba en los Montes


Foto de portada Soraya Bayuelo // Cortesía de: Soraya Bayuelo

El día que el Frente 37 de las FARC causó la muerte de su sobrina con un artefacto que explotó en la plaza principal de El Carmen de Bolívar, Soraya Bayuelo se prometió nunca dejar los Montes de María. Lo hizo por el apoyo que le mostró la comunidad. Se sintió respaldada. Han pasado ya 18 años y ha cumplido su promesa. En las elecciones legislativas del 11 de marzo no alcanzó a llegar a la Cámara de Representantes por Bolívar y su ausencia en el Congreso será lamentable; sin embargo, ella es más grande que eso.

El día que la conocí, estaba invitada a un foro en San Juan Nepomuceno para hacer pedagogía del Acuerdo del Gobierno con las FARC y particularmente del primer punto sobre la Reforma rural integral. De camino al foro me fue contando su historia, que es en parte también la historia de los Montes de María, y ahí ya pude darme cuenta de la inmensidad de su pensamiento. Me hablaba de cultura, de música, de la guerra, de las luchas campesinas de la ANUC, de la vida. En el foro, estaba ansioso por escucharla hablar de los Acuerdos. Cuando llegó el turno para su intervención, Soraya empezó a cantar. ‘Mi fusil es un canto’ iniciaba la canción.


Realizado por: Sebastián Forero

Soraya Bayuelo haciendo pedagogía del acuerdo de paz // Foto de: Sebastián Forero

Soraya no habla; canta. Su voz se ha escuchado a lo largo y ancho de los Montes de María en los departamentos de Bolívar y Sucre. Dirige el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 que fundó, junto a Beatriz Ochoa, en 1994. Fue una apuesta por la resistencia al conflicto armado que por esos años azotaba intensamente la región. El Colectivo promueve en estos municipios la cultura, la comunicación y la educación como alternativas de vida al conflicto y hoy trabaja en reconciliación.

A ella la guerra le tocó las fibras. Su hermano, Milton Bayuelo, fue asesinado a manos de los paramilitares en julio de 1998; y en el 2000, su sobrina murió cuando iba para el colegio, por un artefacto explosivo del Frente 37 de las Farc (a través del cual la guerrilla hacía presencia en la zona) que iba dirigido a una ferretería contigua a la plaza principal de El Carmen de Bolívar porque se habían negado a pagar la ‘vacuna’. Tenía 11 años.

A partir de ese momento fortaleció su trabajo por las víctimas y la reconciliación, que le valió a ella, y al Colectivo, ser merecedora del Premio Nacional de Paz 2003. También gracias a su trabajo en esta región fue parte de la tercera delegación de víctimas que viajó a La Habana a reunirse con el equipo negociador de las FARC y del Gobierno.

Foro para pedagogía del acuerdo de paz // Foto de: Sebastián Forero

Cuando se habló de las 16 circunscripciones especiales de paz para el Congreso, y que una de ellas estaría en los Montes de María, el nombre de Soraya retumbó. Se convirtió en una de las aspirantes y en una fuerte defensora de las curules para las víctimas. Sin embargo, estas curules se hundieron en el Congreso y parecía hundirse también la esperanza de Soraya por llegar a él. Pero el día que no fueron aprobadas las circunscripciones especiales de paz, Humberto de La Calle llamó a Soraya para lamentar lo sucedido y ofrecerle un puesto en la lista de los aspirantes a la Cámara de Representantes por Bolívar.

Ella aceptó y allí inició una campaña hecha con el corazón. Lejos de contar con el apoyo de viejas casas políticas y caciques electorales, Soraya emprendió rumbo por las veredas y los corregimientos de Bolívar (que conoce mejor que nadie) para contarles a los campesinos que quería llegar al Congreso para empujar la implementación del primer punto del Acuerdo de Reforma rural integral y darle un nuevo aire a la Ley 1448 de víctimas y restitución de tierras. El 11 de marzo logró 5000 votos que resultan ser una inmensa muestra de apoyo a Soraya por el trabajo realizado durante más de 20 años. Esos votos no le alcanzaron para llegar a la Cámara pero lejos de apagarse, su voz hoy retumba más que nunca en tiempos de posconflicto y se hace más necesaria para las víctimas.


Realizado por: Sebastián Forero

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