• Carolina Páez Ucrós -

Repensar la educación en Colombia con María Emma Wills


La asesora de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), María Emma Wills, participó junto al pedagogo Julián de Zubiría y dos maestras de escuelas nacionales en el conversatorio 'Cómo educar si queremos paz?'.

En el pabellón del Centro Nacional de Memoria Histórica en la Feria Internacional del Libro, se reunieron María Emma Wills, Julián de Zubiría, Carolina Cortés y Ana María Durán en un conversatorio para hablar sobre la memoria como aliada de la paz para repensar la historia. Foto por: Carolina Páez U.

La voz de María Emma Wills es serena y segura. “Creo que es un cambio de actitud también en el adulto para saber acoger a los niños”, afirmó Wills, asesora de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), en una entrevista con Directo Bogotá en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), donde habló sobre su percepción del papel de los docentes en la construcción de paz y el pensamiento crítico en los estudiantes.

Para Wills es necesario conocer la historia para poder repensar la educación en el país, con el fin de que los ciudadanos se vuelvan más comprometidos. “La solidaridad está en el corazón mismo de esta memoria histórica y que seamos, sobretodo, empáticos con las víctimas”, expresó la asesora.

Directo Bogotá (D. B.): ¿Qué es necesario para hacer una reconstrucción en la educación y en la sociedad?

María Emma Wills (M.E.W.): Yo creo que la relación maestro-maestra, niños-niñas y jóvenes. La relación, el vínculo entre la maestra y los estudiantes, lo tenemos que repensar porque, más que un problema de contenidos, creo que hay un problema de relaciones en el aula.

Me parece que en el aula seguimos siendo todavía como ´profes´ muy verticales, en el sentido de que no dejamos que los estudiantes exploren y se autoexploren para encontrar sus propias hipótesis y sus propias posturas en el mundo.

Es decir, que el maestro sigue teniendo un rol muy de dar contenidos, dar verdades y no moverse de ese lugar de verdad que le otorga autoridad. Debería convertirse más en un acompañante de un viaje de exploración que tienen que tener los estudiantes.

Si los estudiantes viven una relación respetuosa y libre con sus maestros pueden replicar. Uno no solo aprende por lo que lee, sino también por la manera en que la gente se relaciona. Uno replica formas de relacionarse que ve en los adultos, y lo que yo quisiera ver en los adultos cada vez más, es una manera mucho más respetuosa de interactuar con niños y niñas. Sabiendo que los niños y niñas tienen curiosidades, quieren explorar el mundo y que lo que el maestro y maestra tienen que hacer es abrir puertas para que ellos puedan explorar.

Eso es muy importante. Si uno piensa en las actitudes frente a la dictadura y las guerras, finalmente lo que uno ve es que si el maestro es autoritario, siembra el autoritarismo en los estudiantes. Por eso para mí, más que un problema de contenidos es de relaciones.

Por ejemplo, una maestra o un maestro de chiquitines, de niños de 3-4 años, pues tiene que sentarse en el suelo con sus chiquitines, no puede estar impartiendo la voz de Dios desde allá arriba a una clase donde quiere que el niño se sienta acogido como niño. Entonces creo que es un cambio de actitud también en el adulto para saber acoger a los niños.

D.B.: En el conversatorio se hablaba de la importancia del pensamiento y el espíritu crítico. Entonces ¿por qué no se ha logrado tener un espíritu crítico y en qué momento se va a poder ver un pensamiento crítico en la sociedad?

M.E.W: Es que el espíritu crítico uno lo puede tener desde chiquitín y nace cuando a uno le ponen preguntas o dilemas y tú no tienes una respuesta única, entonces te toca explorar, preguntarte y repasar distintas fuentes.

Por ejemplo, Julián De Zubiría decía que parte del problema del conflicto armado tiene que ver con un problema de tierras no resuelto. Eso ya es una postura, ahí no hay nada crítico. Él llegó a ese argumento muy elaborado, no es solo una opinión frívola.

Él puede elaborar muchos argumentos y herramientas empíricas, digamos datos y fuentes, pero lo importante para el espíritu crítico es que esa postura de Julián este contrastada con otra postura, que puede ser la postura que dice “no acá no necesitamos una reforma agraria sino mejorar la productividad del campo”, que es lo que dicen digamos quienes defienden más bien la concentración de la tierra para que grandes producciones tengan economías de escala.

Yo no le estoy diciendo al estudiante por cual se tiene que ir. Yo le estoy diciendo, mire usted va y me estudia todo el problema agrario, coja fuentes, revise distintas posturas y genere una hipótesis. Cuál es la postura que usted cree más correcta y por qué, arguménteme.

Ahí se tiene un espíritu crítico porque lo estás confrontando. Le estás dando una pregunta difícil para que el vaya, explore y genere una respuesta, que es lo que yo llamo, una hipótesis argumentada frente a ese tipo de cuestiones o de problemas.

D.B: ¿Qué está haciendo el CNMH para aportarle a la construcción de paz en las aulas?

M.E.W: A través de la cajita de herramientas. La caja es una apuesta porque a partir del conocimiento de nuestro conflicto armado y de la historia de nuestro país, los chicos y chicas se vuelven ciudadanos empáticos, es decir, vinculados a la suerte del otro y concernidos por la suerte de los demás.

Es decir, que la solidaridad está en el corazón mismo de esta memoria histórica y que seamos sobre todo empáticos con las víctimas de todos lados, porque no hay víctimas de primer o segundo grado… Con el fin de que nos comprometamos a resolver nuestros conflictos por otras vías.

El conflicto no se va a acabar; o los conflictos. Pero lo que uno aspira si uno defiende la democracia es que esos conflictos no se resuelvan a partir del arrasamiento físico o simbólico del otro, sino de su reconocimiento como un sujeto de derechos, a través del debate y de la protesta imaginativa.

Por lo tanto, es ahí donde se pueden despertar los compromisos con la paz, pero no una paz vacía; la paz no es solo no matoneo. Alguien decía ahí entre los ´profes´ que no matonear. Y sí, bueno es muy importante que no haya matoneo, pero hay que entender los contextos y los diseños institucionales; se tiene que saber que hay una diferencia entre vivir bajo dictadura o vivir bajo democracia.

Eso lo da la historia, eso no es una clase teórico-abstracta. Eso hay que aprenderlo a partir de un conocimiento muy empíricamente fundado de lo que hemos vivido como países de América Latina. La voz y el testimonio de las víctimas es fundamental porque el conocimiento no es solo el conocimiento de una información sino de obviamente lo que han vivido las víctimas.

D.B: Así como las artes son muy importantes para enseñar, también lo es la historia. Pero además de esto ¿hay alguna mejor forma para enseñar la memoria histórica como aliada de la paz?

M.E.W: Sí, los testimonios de las víctimas son muy importantes, tienen un lugar central en estos recuentos de la historia porque la voz de las víctimas te abre la puerta a entender la experiencia de otras personas que no conoces en un registro supremamente humano.

Entonces, uno oye a la maestra que le cuenta lo que ocurrió en la masacre de Portete y cómo no sabía que hacer con los niños y luego tuvo que correr por los cardonales, esconderse en el desierto, todo el mundo tenía sed. Entonces, ahí se empieza a vivir a través de la imaginación y la voz del otro, lo que esa persona vivió. Pero no en términos explicativos, no estoy explicando el hecho, sino en términos de significado: ¿Qué le representó a esa persona vivir lo que vivió desde las memorias y testimonios de las víctimas?

Estoy tratando de comprender cómo esa persona vivió y sobrevivió un hecho victimizante y traumático, para poder decir “esto no puede seguirse dando en este país”, para prender la agencia de la ciudadanía y de decir “no más, basta ya, esto no. Queremos un país distinto para las próximas generaciones”.

D.B: ¿Cuál debería ser el papel de los medios de comunicación para educar?

M.E.W: Entre la realidad y lo que uno piensa de la realidad hay una mediación que es la de los medios y esos medios pueden, o generar actitudes críticas en la ciudadanía, cuando por ejemplo hay un buen artículo y el periodista hace bien su trabajo, lo que hace es realmente un trabajo de contrastación de fuentes.

Si el periodista solo tiene una fuente, fail. Pero si el periodista enseña a la opinión pública que hay distintas opiniones, que hay distintas fuentes que se contradicen y va hilando una narrativa alrededor de esas distintas fuentes, empieza a instalar esa noción de que aquí hay distintas opiniones y tenemos que contrastar para justamente llegar, por ejemplo, a establecer hechos irrefutables. Pero sí, un buen periodismo es fundamental para educar.

Y lo otro que cumple el periodismo es que es un veedor del poder. Repasemos los grandes momentos estelares del periodismo. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Watergate: Fue un periodista que puso en evidencia toda la trasgresión al estado de derecho en Estados Unidos y tumbó un presidente.

El otro gran ejemplo de periodismo, que acaba de sacar una película The Post, donde básicamente lo que vemos es el compromiso de estos periodistas de poner en evidencia a su propio país y cómo los gobiernos habían manipulado la información para seguir en guerra en Vietnam. Yo decía: “no, esto es atroz”. Y se juegan la vida por dar con esos archivos y publicarlos. Ese es el periodismo que a mí me gusta.

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