• Jorge Andrés Carvajal

¿‘La culpa es de la vaca’?


La Leucosis Bovina es una enfermedad silenciosa que afecta el ganado y está por demostrarse si afecta a los humanos, en particular, si está asociada al cáncer de seno. Debido al insuficiente control por parte del Estado y del gremio ganadero, el peligro está latente en los hatos. Estuvimos en Subachoque, Cundinamarca, una de las zonas afectadas por esta enfermedad, donde el único mosqueado por el problema es el veterinario.

Vaca de raza Simmental en finca de Subachoque // Fotografía de: : Laura Camila Salazar

El virus de la Leucosis Bovina (BLV), o como lo nombra María Fernanda Gutiérrez, viróloga de la Pontificia Universidad Javeriana, ‘el sida de las vacas’, es una enfermedad viral que afecta al ganado bovino y genera tumores malignos en tejidos del sistema inmune. La mayoría de las veces es asintomática, sin embargo, cuando se manifiesta ocasiona problemas como bajo peso y disminución en la producción de leche, lo que resulta en pérdidas económicas para los ganaderos.

La enfermedad es de incidencia mundial, y aunque en países europeos como Bélgica, Dinamarca y Alemania está controlada, en Colombia hay focos de infección en regiones con mayor influencia ganadera que abarcan Nariño, Antioquia, Meta, Córdoba, Cesar, Boyacá y Cundinamarca. Muchos ganaderos desconocen esta enfermedad por lo que ignoran las medidas de prevención.

Las principales formas de transmisión de la leucosis son: a través del contacto directo durante la cópula, de la vaca al ternero durante la lactancia, infección del feto como consecuencia de paso del virus a través de la barrera placentaria, por picadura de insectos que se alimentan de la sangre o mediante contacto por malas prácticas veterinarias. La profesora Gutiérrez afirma que estas malas prácticas son la forma de transmisión más común dentro de las fincas, por lo tanto, junto con VecolS.A —empresa colombiana de productos veterinarios— en el ‘Manual para el Manejo de la Leucosis Bovina’, recomienda principalmente tener un diagnóstico temprano de todos los animales en el hato, lo cual es posible con una prueba de laboratorio. Posteriormente, si el resultado da positivo, se debe separar al animal lo más rápido posible para evitar que este contagie al resto del hato y sacrificarlo.

El único doliente

Como veterinario profesional y con gran interés en determinar la prevalencia del virus de la leucosis en bovinos de raza Simmental, Eric Schachtebeck, en un procedimiento normal, dispone de agujas e implementos para tomar las muestras que requieren un diagnóstico. Toma a la vaca con una cabuya atada al hocico y la pone en un brete o contra la cerca para asegurarla. Luego, coge la cola de la vaca e inserta la aguja en la vena coccígea, ya que es más fácil sacar sangre de allí. Posteriormente, marca el tubo con el número de identificación y toma datos como nombre, edad de la vaca y la finca a la que pertenece.

Según Schachtebeck, las razas que predominan en la zona son Normando, Holstein y Simmental, y según sus constataciones, en esta última —la cual es doble propósito (leche y carne)— aún no se han presentado estudios que confirmen la presencia del virus.

Las muestras que toma el Eric Schachtebeck son enviadas al laboratorio de María Fernanda Gutiérrez, quien evalúa las muestras en los laboratorios de ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana junto con sus estudiantes. Allí utilizan una prueba Elisa, que consiste en buscar los anticuerpos que el animal ha producido al tener contacto con el virus. En un laboratorio comercial, esta prueba tiene un costo aproximado de $22500 pesos por muestra y el resultado tarda alrededor de 8 días.

Al igual que María Fernanda Gutiérrez, él está convencido de que es importante prevenir la leucosis porque “genera pérdidas productivas, pérdidas en la reproducción; si bien no causa abortos, sí hay afecciones en el feto. También hay descarte de animales y, por ende, pérdidas económicas para el ganadero. Cuando uno de ellos vende una vaca con leucosis, su nombre y el de su finca se ve afectado”.

¿Cómo se transmite la leucosis? // Infografía de: Laura Camila Salazar

Panorama en Subachoque

Algunos finqueros tienen conocimiento del virus y la manera en la que este puede afectar su ganado, por lo tanto, siguen un protocolo: verifican que las vacas que hayan comprado recientemente vengan de fincas donde no haya presencia del virus y contactan a veterinarios como Eric Schachtebeck para realizar un control del ganado que llegan a sus predios.

No obstante, en fincas donde no se hace control existe la probabilidad de que el virus esté presente con el riesgo de que infecte una buena parte del ganado. De acuerdo con esto, se pueden dar tres escenarios: uno, en donde los finqueros no conocen el estado de algunos individuos de su ganado; otro en el cual saben cuáles individuos están infectados, sin embargo, no siguen el protocolo sugerido por el veterinario, el cual es sacrificarlos y no mantenerlos en la finca con la posibilidad de infectar al resto del ganado. En los casos más preocupantes, venden la vaca a un menor precio a otro finquero que no tenga conocimiento sobre la enfermedad, en ferias de ganado, donde no se piden certificados explícitamente para ésta enfermedad; o la venden a mataderos para comercializar la carne, que será consumida en la capital o en las cabeceras municipales cercanas.

Recomendaciones para evitar la transmisión del virus

  1. Inseminar al ganado únicamente con semen certificado o de toros negativos.

  2. Cuando realice palpaciones, usar guantes desechables por animal.

  3. Evitar el hacinamiento por unidad de superficie con el fin de impedir que haya contacto físico y transmisión del virus por vía horizontal.

  4. Controlar parásitos e insectos hematófagos en la zona.

  5. Controlar y desinfectar los medios de transporte que entren al predio.

  6. Realizar campañas de educación.

  7. Verificar que los animales nuevos que ingresen al predio sean negativos para leucosis y cumplan con la cuarentena antes de mezclarse con el grupo.

  8. Evitar la introducción de bovinos infectados, o materiales y productos derivados de animales que provengan de predios que tengan la enfermedad.

  9. Realizar procedimientos como vacunaciones tomas de sangre u otras muestras biológicas con un equipo.

Vista de un hato en Subachoque // Fotografía de: Laura Camila Salazar