• Felipe Morales Sierra //

Donde respirar es un peligro


El sector de Sevillana en Bogotá es uno de los lugares más contaminados del país, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). La contaminación del aire, en niveles como los que tiene este sector, pueden causar enfermedades cardíacas, respiratorias y hasta cáncer.

FOTO: Mateo Medina Abad

Al mediodía en el barrio Sevillana, al suroccidente de Bogotá, un ciclista respira con esfuerzo mientras cruza la autopista Sur. El deportista, que no debe pasar de los veinte años y poco menos de un metro con setenta de estatura, camina a la derecha de su bicicleta, cargada con aparatosos paquetes cubiertos en un plástico blanco. Él no se nutre de la naturaleza, más bien es una relación constante de sujeción, que solo lo agota. Tampoco lleva una trusa ceñida al cuerpo, como sus colegas que compiten en Europa, sino una bata percudida que alguna vez fue blanca. Mucho menos le pagan por montar en bicicleta, sino que por lo que le pagan debe hacerlo. El ciclista se dirige hacia las carnicerías, unas cuadras más al sur de la estación de Transmilenio que lleva el nombre del sector, La Sevillana, y aunque nunca conocerá la fama ni la fortuna de sus colegas europeos, se arriesga lo mismo en dos ruedas porque aquí respirar es un peligro.

La Sevillana tiene la peor calidad del aire en Bogotá. El indicador más común para medirla es el material particulado PM10 obtenido de calcular la cantidad de partículas inferiores a 10 micras que hay en el ambiente. La norma en Colombia, muy superior a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que este indicador se debe mantener debajo de 50 en el promedio anual. La Sevillana y, en general, Kennedy —la localidad donde está ubicado el barrio— se rajó en el 2017, haciendo que el Ministerio de Ambiente le exigiera a la Alcaldía Distrital tomar medidas para mitigar la contaminación.

En lugares con altas concentraciones de material particulado, como La Sevillana, la OMS aconseja evitar la actividad física. El ciclista, entonces, más que un héroe es un mártir. Como dice Gilma Mantilla, médica epidemióloga, experta en los efectos del clima en la salud: “Con la exposición de la gente que monta en bicicleta, lo que estamos haciendo es aumentar la probabilidad de que esas personas tengan alguna patología”.

FOTO: Mateo Medina Abad

Donde suele estar el cielo en Sevillana se ha instalado una placa gris cada vez más alimentada por las chimeneas de las fábricas. El humo sale, blanco y ágil, por el ducto de cada edificio —que alrededor son solo fábricas— y da vueltas como intentando escapar de la placa, como evitando sumarse a la concentración que le espera más arriba. Son las nueve de la mañana, pero la escasa luz hace que parezcan las cinco de la tarde. El sol no se muestra, lo que es prueba del grosor de la placa, y quienes caminan por la autopista Sur con avenida Boyacá a esta hora parecen saber a