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‘La política no debe depender de personas sino de instituciones que se renueven periódicamente’: Jua


El excongresista e hijo de Luis Carlos Galán se encuentra en la lucha por revivir el Nuevo Liberalismo.

Foto: Cortesía archivo Juan Manuel Galán. El congresista entre el 2006 y el 2018, renunció a la militancia en el Partido Liberal por desacuerdos con César Gaviria.

Pocos son los políticos en este país que logran conmover con su legado a las generaciones. Uno de ellos fue el prolífico Luis Carlos Galán Sarmiento, cuya voz cesó víctima del narcotráfico en la década de los ochenta. El mayor de sus hijos, Juan Manuel Galán, ha seguido sus pasos como un liberal empedernido.

Después del asesinato de su padre, Galán vivió en Francia donde cursó estudios de Ciencia Política. Regresó al país a finales de los noventa y desde entonces su carrera política no paró de crecer, pero, sin duda, el carácter suyo se forjó con los padres de la patria, donde fungió como senador durante los últimos tres períodos legislativos (2006 – 2018), en los que sobresale, entre otras cosas, como proponente de la Ley de Cannabis medicinal.

Hace poco retiró su militancia en el Partido Liberal en protesta frente a las medidas del expresidente y director del partido, César Gaviria, quien en medio del debate electoral apoyó abiertamente la candidatura de Iván Duque. “Pareciera que el poder no estuviera en la Casa de Nariño sino entre la Casa de Nariño y el Capitolio, y fuera el expresidente Uribe el que ejerciera el poder”, manifiesta crítico el exsenador.

En entrevista para Directo Bogotá, Galán trató temas sobre el Nuevo Liberalismo, la coyuntura actual y el futuro del país.

Directo Bogotá: Dicen que la historia es cíclica. El Nuevo Liberalismo original, el de su papá, surgió por la dicotomía entre liberales y conservadores. Hoy se habla más de derecha e izquierda. Bajo este contexto, ¿por qué revivir ese Nuevo Liberalismo que están proponiendo?

Juan Manuel Galán: Lo que estamos viendo ahora con el proceso de paz, donde el punto agrario y de participación fueron principales en el acuerdo, son puntos que no se han desarrollado, quedaron a la deriva. Estamos viviendo unas circunstancias muy parecidas a la que vivió mi padre con el Nuevo Liberalismo después del Frente Nacional, por eso estamos en la lucha de recuperar este movimiento. Y, por otro lado, el clientelismo sigue siendo un mal endémico de nuestra democracia. Los negocios y la política es lo peor un político puede mezclar.

DB: El fenómeno que ahora se está presentando es que la gente vota por personas que no representan los ideales de los partidos y viceversa. ¿Cuál es la importancia de los partidos políticos hoy en día?

JMG: Los partidos son una institución importante para la democracia. El fenómeno que vemos es el de la personificación de la política lo cual es nefasto. Pues esto genera un caldo de cultivo para los populismos. El problema es que los partidos son ahora estructuras cerradas que sólo se activan en elecciones para repartir avales, lo que les llevó a olvidarse conectar con la gente y el electorado. La política no debe depender de personas sino de instituciones que se renueven periódicamente.

DB: ¿Mantiene hoy en día contacto con el expresidente Gaviria?

JMG: No, ninguno.

DB: ¿A quién le daría esas banderas del Nuevo Liberalismo?

JMG: A toda una generación de colombianos que creen que otra manera de hacer políticas es posible y no creen en proyectos extremistas, populistas y personalizados, sino que creen que la política debe ser institucional y defender causas estudiadas con rigor siempre prensando en la renovación permanente no sólo en las personas sino en las ideas.

DB: Los ciudadanos tienen herramientas participativas, pero, ¿obedece la pérdida de credibilidad en las instituciones el tomar una actitud esperando a que los demás hagan algo?

JMG: Hay también un problema de pedagogía. Al ciudadano no se le debe convocar solo a votar. A la gente hay que darle un papel más importante, enseñarle la importancia de estar bien informado y a desarrollar una capacidad crítica.

DB: ¿Qué percepción tiene del gobierno actual?

JMG: El problema del presidente Duque es que es un presidente hipotecado a una persona. Mientras el presidente Duque no haga un grito de independencia y rompa el florero no va a poder gobernar. Lo que veo es un barco a la deriva donde no hay capitán, con un partido de gobierno que se cree aún partido de oposición.

DB: ¿Medidas como la incautación de la dosis mínima son las adecuadas para este contexto?

JMG: No, es hacer más de lo mismo. Cualquier política que se diseñe tiene que ser integral, coherente y fundamentada en la experiencia. Lo que el presidente Duque está haciendo es una política populista. Es un escapismo de actuar frente a la problemática y analizar cómo lo podemos resolver. Más que una política penal, lo mejor es una política social, pero como la política social no da votos a corto plazo...

DB: ¿Qué se les puede decir a los jóvenes para que no pierdan la fe en la política y en las instituciones?

JMG: Gabriel Turbay decía que "cuando la juventud se pone en pie, la patria siempre ha podido esperar algo grande". Cuando la juventud se puso en pie después del asesinato de mi papá, en la marcha del silencio, salió la Constitución del 91, algo grande e importante para este país.

Pero hay que entender que esto es un camino largo, que no es una carrera de cien metros sino una maratón. Lo importante es que los jóvenes perseveren y no se desanimen. Que actúen con insistencia, con disciplina y con perseverancia. Porque siempre en política, el que se cansa, pierde.

DB: ¿En qué ha cambiado el Juan Manuel Galán curtido por la política, frente al muchacho de la década de los 90?

JMG: El paso de los años lo hace a uno madurar en muchos sentidos. Diría yo que la experiencia y la madurez es el principal cambio. Bueno, y una que otra cana también ahí que me ha salido y uno que otro 'kilito' que he ganado desde ese momento hasta hoy y que trato de perder todos los días (risas).

DB: En su familia el periodismo está en la sangre, ¿nunca estuvo tentado en defender el legado de su padre desde la tinta y las letras?

JMG: En la familia de mi mamá es donde más hubo esa vena periodística. Mi abuelo era un gran periodista, que tuvo una muerte trágica y prematura en un accidente de tránsito. Eso fue un aliciente poderoso para que mi mamá se formara por su propia cuenta y con mentores que tuvo como Eduardo Santos y 'Calibán'.

Yo logré ejercer el periodismo radial, y la experiencia con Juan Gossaín en RCN fue valiosísima, muy importante para mí. Mis hermanos han hecho más prensa escrita y yo admiro mucho el oficio de los periodistas y es un oficio importantísimo para una democracia.

DB: "Ni un paso atrás, siempre adelante", frase característica de su padre, ¿qué siente cuando la escucha?

JMG: Pues primero me acuerdo de mi papá y del comunero José Antonio Galán, que era su grito de batalla con la Revolución de los Comuneros que fue el preludio del grito de independencia. Pienso mucho en Santander.

Es una consigna que está muy vigente para la defensa de la democracia. Ya no para un alzamiento en armas sino para lo que mi papá usó como consigna que es para defender las instituciones, defender la democracia, renovar los partidos y transformar las costumbres políticas.

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