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Cuatro momentos para recordar la vida de Gabriel García Márquez

Por: Nicolás Segura Caicedo // Redacción Directo Bogotá


El periodista y escritor colombiano es uno de los personajes más reconocidos en la historia del país y la literatura universal. Siete años después de su muerte, son indudables su influencia periodística y política, sus acciones sociales y su influjo en quienes lo admiraban o lo criticaban.

Retrato de Gabriel García Márquez. Tomada de WikiCommons

Gabo nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, un municipio del departamento de Magdalena. Ejerció su trabajo como periodista en medios como El Espectador —para quien fue corresponsal en Alemania, Francia y Hungría, entre otros— y periódicos como La Familia, de México, Prensa Latina, de Cuba, y unos cuantos más.


El estilo literario que lo caracterizó fue el realismo mágico. Con él hizo que tanto Colombia como Latinoamérica fueran conocidas por sus historias extrañas pero aún inscritas en la cotidianidad. Dentro de sus obras más reconocidas se encuentran El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un náufrago, Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera, entre muchas otras.


Los siguientes son cuatro momentos de su vida para nunca olvidarlo:


Cien años de soledad: cuando se hizo global


Fragmento de la portada de Cien años de Soledad publicada en 2017 por la editorial Random. Por: Luis Rivera, tomada de WikiCommons

Este fue su libro más popular, aquel que trascendió fronteras. Personalidades de la talla de Isabel Allende, Pablo Neruda, Norman Mailer, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Pablo Picasso y Bill Clinton, entre muchos otros, se fascinaron con la pluma de García Márquez.


Para entonces, Gabo, de 40 años, ya había escrito cuatro libros que dejaban intuir lo que sería el contexto de esta novela. Cuando comenzó a redactar el libro —le tomó dos años terminarlo—, no gozaba de la mayor tranquilidad económica. Su esposa, Mercedes Barcha, fue el apoyo que necesitó para poder terminarlo: ella empeñó sus joyas para poder sobrevivir.


La novela fue publicada por primera vez en junio de 1967 en Buenos Aires. Se hizo allí y no en Colombia porque Francisco Porrúa, director y editor de Sudamericana, lo llamó y le dijo que conocía su potencial y que quería darle prestigio a su editorial. Este fue el primer paso para que García Márquez se volviera un auténtico best-seller. Adherida al realismo mágico, relata la vida de la familia Buendía durante siete generaciones en Macondo, uno de los pueblos ficticios más conocido del mundo. El libro ha vendido cerca de 40 millones de ejemplares y ha sido traducido a más de 30 idiomas.


El año que llegó a la cima


Premio Nobel otorgado a Gabo en 1982. Por: Peter Angritt, tomado de WikiCommons

El premio Nobel de Literatura —otorgado por la Academia Sueca durante más de cien años a autores como Mario Vargas Llosa, Ernest Hemingway, Albert Camus, José Saramago y, quien fuera el referente de Gabo, William Faulkner— cayó en manos del colombiano en 1982. Había recibido la noticia el 21 de octubre. Así, se convirtió en el tercer suramericano en consagrarse de esta manera, tras los pasos de los chilenos Gabriela Mistral, en 1925, y Pablo Neruda, en 1971.


Más allá de la satisfacción del premio, Gabo hizo que aquella noche en Estocolmo fuera aún más significativa. Para la ceremonia, vistió de blanco en honor a los combatientes y muertos en Latinoamérica, y no de frac, como usualmente se hace. Su discurso, titulado La soledad de América Latina, abordó la pobreza, la carencia de derechos humanos y la falta de progreso en el continente.


Cuando decidió irse de Colombia


La relación del autor con los gobiernos de Colombia fue muy controversial, sobre todo en los años 80, durante el mandato de Julio César Turbay. Con su conocido Estatuto de Seguridad, este buscaba eliminar a los grupos revolucionarios, reglamentar las protestas sociales e impedir el crecimiento de grupos guerrilleros otorgando facultades judiciales a las fuerzas armadas, quienes restringirían las libertades y derechos de los colombianos y violarían los derechos humanos. La propuesta señalaba entre estos sectores al reconocido autor.


Gabo siempre manifestó su inconformismo con estas medidas. Además, expresaba que lo único que él manifestaba lo hacía a través de sus historias y que jamás había infringido ninguna ley. Gabo explicó todo esto en un texto titulado “Punto final a un incidente ingrato”, que publicó en 1981 en el diario El País, en España.


Nunca hubo razones legales para probar dichas incriminaciones; sin embargo, él decidió pedir asilo en la embajada de México, país en el que ya llevaba viviendo cerca de 20 años. La relación con su país de nacimiento nunca volvió a ser la misma a raíz de estas acusaciones. Además, su postura “izquierdista”, que reafirmaba con su cercana relación al expresidente cubano Fidel Castro —por lo que Estados Unidos le negó la visa americana—, llevó a que las acusaciones del gobierno colombiano se hicieran más creíbles.


Mercedes Barcha: la pluma de su vida


La compañera de vida de Gabo nació en Magangué (Bolívar) el 6 de noviembre de 1932, y murió el 16 de agosto de 2020. Tuvieron dos hijos: Rodrigo y Gonzalo. Se casaron en 1958 en Barranquilla y en 1961 empezaron a consolidar su relación yéndose a vivir juntos a Ciudad de México. Mercedes aportó siempre el toque de inspiración que García Márquez necesitaba. En alguna oportunidad, él aseguró que Gaba, como la empezaron a llamar, estaba presente en todas sus obras. Sin duda, fue la pluma perfecta para que la leyenda de García Márquez no se quedara sin tinta.

Ricardo Silva Romero y sus lecturas en voz alta