• Laura Alejandra Ayala Hernández //

Brazos de hombre


Laura Ayala parte de su experiencia en actividades físicas para reflexionar en torno al machismo aún vigente en espacios como los gimnasios.

Siete, ocho, nueve…. y diez. Me descolgué de la barra para hacer ejercicio y caí de pie, pero agotada, pensando si alguna vez en la vida hubiera dejado que mis brazos se ensancharan tanto, de no ser por la competencia de crossfit para la que me quería preparar. Mi entrenador se sentía orgulloso de que yo fuera una de las pocas mujeres del gimnasio que podían realizar ‘dominadas’ o ‘barras’, como se les llama comúnmente, y le gustaba llamar la atención de sus amigos para que vieran la cantidad de repeticiones que yo podía hacer.

Es muy fuerte. ¿Por qué estás poniendo a una mujer a hacer barras? ¿Cuántas hace? Me va a tocar entrenar más o si no me va a superar…

FOTO: De Laura Ayala.

Este último era el típico comentario de los hombres, que al parecer no podían aceptar que una mujer tuviera más fuerza en los brazos que ellos. De hecho, aún no puedo creer que se burlaran de cualquiera de sus amigos por no poder hacer más repeticiones que yo. Lo que para mí significaba todo un logro, para ellos solo era un indicio de que el hombre que estuviera por debajo de mi trabajo, no estaba en nada. Me convertí en su medidor de hombría.

Si alguna vez aceptaron de buena gana que mi trabajo era bueno, lo justificaron diciendo que yo tenía ventajas porque era más joven, porque entrenaba todos los días, porque tenía un buen entrenador. Aun así, y para mi sorpresa, fueron los hombres los que más me apoyaban para seguir entrenando. Después de hacerse un poco a la idea de que una niña flaca y pequeña no dejaría de invadir su espacio de entrenamiento, llegaban a diario a preguntarme cómo iba mi preparación y hasta llegaron a contar con emoción las repeticiones de mis ejercicios.

Sí, los mismos que actúan como amos y señores de la sección de fuerza del gimnasio terminaron siendo mis amigos, pues, y aquí viene lo que lo que incomoda, si para los hombres fue difícil aceptar la idea de una “niña” fuerte, para las mujeres lo fue aún más.

FOTO: De Laura Ayala

“¿Para qué quieres hacer ba