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En Chía la revolución es artística y pacífica

Por: Nicolás Wolf Arias//Redacción Directo Bogotá


En medio de espectáculos, música y gritos de revolución, cientos de manifestantes marcharon en Chía (Cundinamarca) el pasado 28 de abril en contra de la reforma tributaria. La jornada se caracterizó por la colaboración entre la población y las autoridades y la presencia de colectividades de artistas.

Manifestantes en la variante Chía-Cota (Cundinamarca). Foto: Nicolás Wolf Arias.

“Llueva o truene, el pueblo se mantiene”


Bajo el cielo nublado, el aire frío y la lluvia, el pueblo protestó al mejor estilo chiense: a punta de arte y pacifismo. “Llueva o truene, el pueblo se mantiene”, dictaba la arenga que mejor describe el ambiente de revolución en la sabana. El tercer pico de la pandemia y el mal clima no detuvieron al pueblo de Chía y sus pronunciamientos contra la reforma tributaria y los incumplimientos del gobierno de Iván Duque, presidente de Colombia.


La manifestación comenzó aproximadamente a las 6:00 p. m. en el parque principal de Chía, con una buena cantidad de manifestantes; pasó luego por la avenida Pradilla y la variante Chía-Cota, y llegó de nuevo al parque central. Durante el trayecto, cientos de personas formaron un río de gente, algo poco habitual en el municipio: el pueblo se unió y se manifestó por medio de arengas, carteles y arte.

Paz en Colombia: una apuesta duradera

Chía se caracterizó por el orden y el pacifismo a la hora de protestar. Sin embargo, brillaron por su ausencia los funcionarios públicos. Según Batman Camargo, concejal de Chía y único funcionario que salió a protestar, “la ausencia de funcionarios públicos en las marchas de Chía se debe a que estamos en un gobierno conservador que muchas veces apoya las medidas del Estado. Pero yo estoy aquí porque siempre hemos apoyado el sentir de la ciudadanía. Y lo seguiremos haciendo”.


Camargo dejó, además, un mensaje claro para los funcionarios públicos: “No tengan miedo de salir. Hace unos días, la magistrada Villamizar envió un documento que anula los permisos de las secretarías de gobierno, y, al eliminar los permisos, pensaron que la marcha era ilegal. Por tanto, los funcionarios públicos tuvieron miedo de marchar y tener una sanción disciplinaria, pero estamos acá como ciudadanos y no como funcionarios”. Cabe recalcar que “desde el Concejo Municipal de Chía no hubo pronunciamiento acerca de la marcha, pero por lo menos yo como concejal electo apoyo la movilización, porque es una situación necesaria para el país. Y tenemos los derechos fundamentales para hacerlo”, afirmó Camargo.


Hubo también mucha expectativa sobre cómo se llevaría a cabo la marcha, pues el alcalde del municipio, Luis Carlos Segura, está en cuidados intensivos por COVID-19. “Nuestro alcalde lamentablemente se encuentra enfermo, pero dejó delegada a Viviana Villalobos, quien hizo la labor que le corresponde a un alcalde municipal”, afirmó Batman. Aunque en otros sectores del país las autoridades fueron las protagonistas por los enfrentamientos contra los manifestantes, en Chía se comportaron a la altura: no provocaron a los manifestantes, estuvieron pendientes de la ruta y se pusieron de acuerdo con líderes para buscar infiltrados y evitar incidentes.


¿Por qué protestó Colombia?


Cabe recordar que la Ley de Solidaridad Sostenible, más conocida como “reforma tributaria”, busca mitigar los huecos fiscales subiendo los impuestos a estratos medios y altos y gravando algunos productos y servicios básicos. Por tanto, la reforma contempla el cobro del IVA, que equivale al 19 %, a los servicios públicos de energía, acueducto y gas domiciliario. Después de muchas protestas hace un par de semanas, el presidente Iván Duque desistió del aumento del IVA a productos de la canasta familiar, tales como café, azúcar, chocolate y sal.

Artista colombiano en la marcha del 28 de abril de 2021. Foto: Nicolás Wolf Arias.

Sin embargo, continúan las protestas por parte de los artistas, ya que el artículo 408 de la ley gravaría algunos de sus ingresos: “En los casos de pagos o abonos en cuenta por concepto de intereses, comisiones, honorarios, regalías, arrendamientos, compensaciones por servicios personales o explotación de toda especie de propiedad industrial o del know-how, prestación de servicios, beneficios o regalías provenientes de la propiedad literaria, artística y científica, explotación de películas cinematográficas y explotación de software, servicios de publicidad o mercadeo prestados en o desde el exterior, la tarifa de retención será del 20 % del valor nominal del pago o abono en cuenta”. Lo anterior se inscribe en la llamada economía naranja que defiende Iván Duque.


Pero el motivo del paro no fue solo la reforma tributaria. A la protesta se suma la inconformidad por los líderes sociales asesinados, las masacres, la carente salud pública, la desigualdad y pobreza. Por tanto, más de diez organizaciones hicieron parte de la manifestación en el pueblo: La Resistencia Sumercé, el gremio de volqueteros, el sindicato de maestros de Chía y el sindicato bancario, entre otros. Una de las organizaciones que contribuyó al orden durante la marcha fue La Resistencia, que guio a los manifestantes durante el recorrido e intermedió con las autoridades.


“La secretaria de Gobierno ha estado en constante comunicación con nosotros y con el Comité de Derechos Humanos de Chía. Gracias a esto, coordinamos que extendieran el toque de queda hasta las 8:00 p. m. en vez de las 5:00 p. m. En esta ocasión, ha sido bueno el diálogo con la alcaldía”, afirma Marcela Díaz, integrante de La Resistencia Sumercé. La organización les pide a los colombianos que “hay que salir a las calles cuando vemos que las cosas no funcionan como deberían. Si nosotros tenemos nuestros gobernantes, hay que exigirles el cumplimiento de lo que nos prometieron. Este gobierno nefasto nos prometió que no iba a subir impuestos, y ahora lo hace en medio de la pandemia. Entonces hay que salir a las calles cuando sea preciso”.


La marcha terminó donde empezó: en el parque principal. Cabe recalcar que en el sitio no se encontraba el comandante del policía encargado de la marcha, ya que, según un agente frente a la alcaldía municipal, estaba en la estación del Curubito. La protesta cerró con discursos de revolución y de manera pacífica aproximadamente a las 9:00 p. m. Tanto los manifestantes como las autoridades llevaron la movilización de gran manera y demostraron la esencia de un pueblo muy culto. Pero su cultura no reside solo en la tranquilidad y el buen comportamiento durante las manifestaciones.

Manifestantes en el parque central de Chía. Foto: Nicolás Wolf Arias

Un espectáculo revolucionario


Como el municipio de Chía se caracteriza por su cultura, muchos de sus artistas cobraron un papel importante dentro de la movilización. En medio de tambores y ritmos indígenas, la comunidad Sikuri —organización que promueve el desarrollo social por medio de la música— acaparó miradas por el espectáculo artístico que realizó en las calles. Natalia Tilaguy, integrante de la agrupación, afirmó que “todos en el grupo estuvieron de acuerdo con participar en la marcha, pues marchamos por los líderes asesinados, los campesinos y nuestro pueblo indígena. El grupo es del pueblo y es un grito de revolución”.


Asimismo, en medio de la oscuridad y la lluvia, el fuego tomó partido en la protesta vía la presentación de Julián Santos, actor de teatro y malabarista callejero. Este dejó un mensaje para el pueblo colombiano: “Es necesaria la alianza de gremios artísticos en la manifestación: nosotros somos una herramienta social que promueve el respeto y la unión. Aunque el cambio no se da de un día para otro, acá en Chía se ha logrado la unificación de la alcaldía y el teatro callejero, pues nos han escuchado. Ojalá este paro sirva para que escuchen a todo Colombia”.

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