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Por trece razones: sobre cómo doblar series durante la pandemia

Por: Diego Stacey // Periodismo Cultural


Una de las series más famosas estrenadas a mediados de 2020 fue la última temporada de Por trece razones, producción original de la plataforma Netflix. Los encargados de su doblaje al español cuentan no solo cómo lograron llevar a cabo su trabajo, aun durante la cuarentena, sino qué esperan del futuro de la industria.

ILUSTRACIÓN: Propiedad de Vectorpouch. Tomada de: Freepik.es.

En marzo de 2020, a pocas semanas de terminar el doblaje final del exitoso programa Por trece razones (original: Thirteen reasons why), se decretó una cuarentena nacional en Colombia. La serie, que sería estrenada en junio, tenía que terminarse en el idioma local. Para Pamela Hernández, actriz e intérprete de la versión en español del personaje de Ani Achola, la serie "se alcanzó a salvar” porque ya estaban en la etapa final de trabajo. Otras series, sin embargo, no corrieron con la misma suerte: la cuarta temporada de The good fight, por ejemplo, tuvo que emitirse en su versión original subtitulada (VOS); otras como Homeland y Better call Saul quedaron dobladas a medias.


Los doblajes de la famosa serie de Netflix fueron grabados en los estudios Centauro Comunicaciones, en Bogotá. La empresa fue fundada a mediados de los setenta y tiene sucursales en México, Colombia, Brasil y Estados Unidos. Para Henry Pérez, director de producción de la compañía en Latinoamérica, tanto los actores y actrices de doblaje como todo el grupo de producción e ingeniería han tenido que aprender poco a poco a doblar una serie en esta nueva realidad.


Por ejemplo, uno de los cambios más importantes ha sido la grabación de las escenas ad libs (aquellas secuencias en las que se está en un lugar con mucha gente, como una fiesta o un estadio). Para su realización, se reunían de cinco a diez actores de doblaje en la cabina para hablar e improvisar las voces de fondo. Ahora, debido a que solo se permite una persona por cabina al momento de grabar, cada actor o actriz debe improvisar por sí mismo y luego todo eso se edita, lo que resulta en más trabajo para el equipo de producción y en el alargamiento de las horas laborales para todo el equipo.

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Sergio Barbosa, el intérprete de la voz de Clay Jensen (el protagonista de la serie), cree que, a pesar de todo, la serie fue grabada en “tiempo récord”. Al poder grabar un solo actor por vez, tenía largas jornadas de trabajo. “Yo grababa como tres episodios al día cuando me alcanzaba el tiempo”, rememora. Hubo veces en las que solo podía grabar un capítulo en ese mismo plazo, pues su papel contaba con muchas líneas de guion.


Pamela y Sergio terminaron sus labores con la serie en el estudio, contrario a muchos de los actores y actrices que prefirieron trabajar desde casa. El home studio fue la alternativa que tomaron varios de los doblajistas para llevar a cabo su trabajo. Sin embargo, no era una tarea sencilla: “La gente pensó que era colocar unas espumas en los lados, en el techo y en el suelo, y comenzar a grabar”, expresó Pérez. Debido a que algunos audios no cumplían con los estándares de calidad, Centauro prestó equipos y micrófonos para mejorar la acústica y obtener una homogeneidad entre los rangos permitidos de los audios. Otro reto que Henry evidenció con esta modalidad de trabajo fue el hecho de que los actores se convirtieron en “directores, técnicos y sincronizadores”. Por tal motivo, hubo un punto en el que cobraron incluso un 30 % más del salario normal.

Las personas que no tenían estos estudios caseros tenían que seguir asistiendo al estudio; cumpliendo los protocolos requeridos, las grabaciones se hicieron con aparente normalidad. Las cabinas cuentan ahora con su propia zona de desinfección y con paneles antifluido. De igual manera, los actores se han acostumbrado a llevar sus propios audífonos y sus filtros antipop para el micrófono. Una de las mayores diferencias es la ausencia del ingeniero de sonido. Al no poder estar más de una persona en estudio, el director tuvo que suplir esa función, por lo que ahora son llamados directores técnicos y cumplen tanto las funciones de dirección como las de ingeniería de sonido.


A pesar de los cambios y de las situaciones adversas, Henry Pérez considera que, en general, no fue un mal año para Centauro en Latinoamérica: “Bajó un 20 %, pero ha sido bueno. No ha sido excelente, pero bueno”. Las plataformas de streaming, además, no han bajado su ritmo. Netflix, Amazon Prime, HBO y la nueva Disney+ poseen una gran participación en el mercado latinoamericano, por lo que siempre se va a necesitar de las compañías de doblaje, aun cuando haya producciones retrasadas o pausadas.


Barbosa menciona que el problema es que hay plataformas que, por la diversificación, prefieren contratar estudios baratos, así no tengan la mejor calidad. Aunque han llegado varias ofertas a Colombia, “muchas se las llevan otras industrias por ser económicas”, como es el caso de compañías en países centroamericanos que “tienen muchas falencias [y] muchas voces repetidas. Los protagonistas son los únicos que tienen un acento neutro, pero la interpretación es bastante floja”, agrega.


El doblaje es una de esas miles de industrias que han debido reevaluar cómo están manejando distintos asuntos en la pandemia; tanto los ingresos como los protocolos, los salarios y las contrataciones. Pérez manifiesta que una de las enseñanzas que ha dejado este año es la necesidad de que los actores hagan buenos home studios, ya que “en cualquier momento pasa esto otra vez. Nos toca adaptarnos y tener otras opciones”.


Aunque, según Sergio, no se están realizando muchos castings por las circunstancias —sino más bien talleres virtuales, que no proporcionan garantías laborales—, otros como Pamela esperan que haya más trabajo en los meses por venir (ella no vive del doblaje, pues apenas lleva unos cuantos meses siendo actriz profesional). Por su lado, Henry tiene la seguridad de que, con una buena preparación, el trabajo en casa tendrá la misma calidad que el de los estudios. Para él eso es algo positivo porque “en cualquier momento esto va para allá. Todo mundo va a trabajar en línea”, concluye.

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