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“Queremos ayudar a aclimatar una situación de reconciliación”

Por: Mariapaz García Herrera // Noticia


Monseñor Héctor Henao, director de la Pastoral Social y mediador de los diálogos entre el Gobierno Nacional y el Comité del Paro, habló con Directo Bogotá sobre los avances de las negociaciones frente al paro nacional.

Según Henao: “la forma pacífica de manifestarse es la que legitima las aspiraciones”. Cortesía: Secretariado Nacional de Pastoral Social

Este lunes 24 de mayo el Comité del Paro, junto con el Gobierno Nacional, anunciaron una serie de preacuerdos que abren la posibilidad de realizar una mesa de prenegociación. “Una vez el texto sea ratificado, por ambas partes, se procederá a la ceremonia de firma de este primer bloque y en ese momento se espera que se establezca ya la mesa de negociación en forma definitiva”, afirmó Moseñor Hector Henao, director de la Pastoral Social y quien ha sido uno de los principales intermediarios de los diálogos.

Además, Monseñor está seguro de que una manifestación pacífica sí es posible. “Nosotros como iglesia estamos en el plano de ayudar para que, de una manera ágil se avance en la conversación”, comentó Henao frente al papel de la Iglesia en los diálogos.


A su vez, el director de la Pastoral Social destaca que las conversaciones han tenido un gran avance sobre la manera en la que el Estado interviene y actúa en la protesta, pues afirma que se están buscando vías para que existan diversas garantías de protección para quienes son agredidos durante las manifestaciones. “Se están buscando garantías para las personas que resultan detenidas o que son procesadas a raíz de unos hechos que se derivan de esas protestas”, aseguró Henao.


De acuerdo con lo conversado el lunes sobre la apertura de las prenegociaciones, ¿qué proseguiría una vez instaladas las mesas de negociación?


Una vez que se ha terminado el análisis de todos los temas que se colocaron sobre garantías para la protesta social prosigue una verificación y ratificación por parte del Comité Nacional del Paro, el cual ya lo ha hecho y luego al Gobierno Nacional, quien está haciendo el análisis del texto.


Una vez el texto sea ratificado, por ambas partes, se procederá a la ceremonia de firma de este primer bloque. En ese momento se espera que se establezca ya la mesa de negociación en forma definitiva para tratar los temas que hacen parte del pliego de emergencia por parte del Comité Nacional del Partido. Esto se espera que se haga con una dinámica ágil y que podamos tener resultados en un mediano plazo.


¿Por qué es importante la participación de la Iglesia en estos diálogos?


El Gobierno Nacional y el Comité del Paro, al inicio de las conversaciones, cuando se estaba comenzando a definir la ruta, invitaron a la Conferencia Episcopal y al Sistema de Naciones Unidas para acompañar y hacer una facilitación del proceso de diálogo, que después se convirtió en un proceso de negociación.


La importancia de esto es que siempre estos procesos requieren de instituciones que hagan seguimiento, acompañamiento y que estén presentes a lo largo de su desarrollo. La Iglesia ha querido hacer un aporte en la medida en que sentimos que hay muchas urgencias en el país, muchas necesidades que se expresan en esta mesa y que queremos ayudar a aclimatar una situación de reconciliación, de entendimiento. Queremos facilitar, desde nuestra perspectiva, todos los mecanismos para que haya capacidad de entendimiento entre las partes.


En ese orden de ideas, ¿qué resultados concretos destacaría usted de lo conversado hasta el momento?


Hasta el momento se presentó un documento en el que están las garantías para la protesta social y para la negociación, que han venido siendo analizadas y en las que se ha avanzado indudablemente. Sin embargo, son temas muy complejos porque tienen que ver con asuntos jurídicos y constitucionales que ya están desde el punto de vista legislativo y que requieren un acompañamiento.


Nosotros estamos en el plano de ayudar para que, de una manera ágil, se avance. Ojalá logremos tener resultados lo más pronto posible. Pero si ha habido realmente avances en la discusión sobre los puntos que tienen que ver, fundamentalmente, con la forma como el Estado actúa e interviene en la protesta pacífica; donde también se buscan garantías para las personas que resultan detenidas o que son procesadas a raíz de unos hechos que se derivan de esas protestas.


¿Cuáles son los temas prioritarios de la reuniones?


Vamos a avanzar en el documento de garantías. Nosotros aspiramos a que este documento de garantías realmente se cierre lo más pronto posible, pues ya llevamos varios días. Inicialmente, la metodología fue que el Comité del Paro presentó su documento, el Gobierno lo analizó y contestó con otro documento. Ahora, estamos en el momento de elaborar un documento de acuerdos, donde habrá elementos que no se logren resolver y allí quedarán las constancias; pero la idea en este momento es avanzar con la elaboración y fraccionamiento de un documento donde aparezcan los acuerdos entre las partes.


¿Hay un plazo estipulado para empezar a negociar?

La mesa de negociación no ha sido todavía establecida. Estamos en esta fase preliminar muy compleja, ciertamente, en la que no tenemos una fecha preliminar por el momento. Pero de los avances que se han dado hasta ahora en el tema de garantías, está prever ,primero, que esto suceda dentro de un muy corto plazo para comenzar la negociación como tal.


En cuanto a las marchas, ¿cómo evitar que la ola de violencia siga creciendo desde ambas partes?


Hay unos protocolos que existen desde antes, tanto en el nivel nacional como internacional. En el nivel colombiano ya hay una normatividad sobre la protección a la protesta pacífica y lo que se tiene allí establecido es muy claro, porque involucra la participación de la Procuraduría y de la Defensoría del Pueblo, además de la Fiscalía. Sin embargo, en los protocolos están también los deberes del Estado, de los agentes del Estado y de los manifestantes. Se trata de aplicarlos.


Por otra parte, pienso que en la medida en que se avance en la en la mesa de negociación, pues habrá un clima de mayor acercamiento, y por lo tanto, de garantías de respeto por los derechos de todos.


¿Cuál sería el mensaje que usted le daría a los jóvenes que marchan en las calles como para quienes siguen en la aulas frente a la actual coyuntura?

El mensaje a los jóvenes es animarles a avanzar en una forma de expresar sus aspiraciones y sus urgencias de una manera pacífica, de una manera ordenada; la forma pacífica de manifestarse es la que legitima realmente las aspiraciones. Cuando se introducen elementos de violencia dentro de la manifestación, eso puede deslegitimar lo que se quiere obtener y al final todo termina girando en torno a los hechos graves que hayan pasado.


Hay que insistir en que la no violencia es una forma muy poderosa de manifestarse, que la no violencia es una manera muy poderosa de hacer sentir la reclamaciones, y de esa manera se obtienen resultados a largo plazo; pero hay que saber persistir en formas no violentas.


Yo pienso que hay muchas razones por las cuales grupos juveniles de muchos sectores han salido a manifestarse y eso, digamos, la sociedad colombiana lo entiende. Pero la sociedad colombiana también aspira a que los jóvenes mantengan un clima muy democrático, un clima de expresiones ceñidas a la forma no violenta de expresarse.

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