¿Quién es el hombre dentro de la vaca feliz?

¿Se ha preguntado quién está dentro de los animales animadores de las fiestas? ¿Quién da vida a los divertidos personajes que venden comida rápida fuera de los restaurantes bogotanos? Directo Bogotá le cuenta la historia de un hombre que ama su trabajo de vaca animadora.

 

En la curva para tomar la calle 127, desde la autopista –y otros puntos de la ciudad- hay un personaje que llama la atención por su peculiar forma de bailar en mitad del paso peatonal. Una vaca de color negro con manchas blancas, a veces también morada con manchas rosadas, de casi un metro noventa de estatura, mueve todo su cuerpo –en especial sus ubres- al ritmo de la ciudad. En medio de bailes, abrazos repartidos a niños, y largos saludos a los conductores de los carros, que responden haciendo sonar sus bocinas, esta peculiar vaca logra atraer clientes al restaurante para el cual trabaja: una de las sedes sedes de la reconocida franquicia de restaurante Hamburguesas del Rodeo.

 

¿Quién tiene el trabajo de darle vida a esta vaca llena de vida?

 

Christian Camilo Bermúdez tiene veintitrés años, y hace dos trabaja en como re creacionista: “Antiguamente trabajaba con una empresa de turismo y recreación que era contratada por el restaurante…hacíamos el servicio de la vaca y otros servicios de fiestas. Pero un día terminaron el contrato con la empresa para la que yo trabajaba y decidieron empezar a contratar empleados de planta, yo pasé la hoja de vida y me aceptaron”, Cuenta Christian desde su puesto de trabajo el día de hoy: la silla de pintucaritas.

 

Cuando llegó al trabajo hace dos años no sabía a qué se iba a enfrentar, sabía que tenía que trabajar con niños, pero no pensó que tendría que hacer una capacitación de dos semanas para ejecutar la tarea de re creacionista como se debe. “Al principio no entendía porque capacitarnos para entretener niños, yo de verdad no sabía en que me estaba metiendo. Los niños se aburren fácil y uno tiene que aprender a entender eso”.

 

El horario laboral de Christian, y el de sus compañeros, es de viernes a domingo, empezando al medio día y finalizando a las ocho de la noche. Solo son esos días porque el restaurante así lo requiere, entre semana son pocos los niños que van a estos establecimientos, pero los fines de semana a la zona de juegos literalmente no le cabe un alma, entre visitas para comer algo y fiestas, hay niños por todas partes.

 

“El restaurante tiene varias sedes, pero la que más me gustan son las de la 127 con autopista y la de la 131 con Boyacá. Los parques son grandes y siempre hay muchos niños los fines de semana, eso es porque la zona de juego de esas sedes es más grande”, cuenta Christian.

 

Queda claro lo mucho que Christian disfruta su trabajo al interior del restaurante, pero disfruta mucho más cuando tiene que disfrazarse de Vaca, que es por turnos distribuidos entre sus compañeros y dependiendo del día me gusta disfrazarme de la vaca porque es la que representa al restaurante, también es muy fácil: solo debo bailar, dar abrazos y saludar, así es como se atrae a la gente, sobretodo los niños a ellos les gusta mucho. Yo soy muy extrovertido cuando me disfrazo, por eso me va bien, a otros les cuesta más, yo les digo siempre que es cuestión de actitud”.

 

Christian se pone serio cuando habla de la importancia de la actitud, y la razón, para él, la actitud lo es todo cuando se representa a la vaca. Es una tarea que representa compromiso y pasión por el lugar en el que trabaja.

 

Las experiencias de la vaca son muchas, sobretodo porque a la gente le gusta: “a uno se le acercan desde niños pequeños hasta adultos para pedirle una foto. Un día estaba en la 127 y de un taxi se bajaron un muchacho y una muchacha, ambos monos y altos, se acercaron corriendo mientras el semáforo estaba en rojo y se tomaron una foto, después se fueron otra vez”, narra Christian.

 

Resulta imposible cruzarse con tremendo personaje y no dejar escapar una sonrisa. El cuenta que para los gerentes del restaurante es muy importante la vaca, por eso escogen bien a quienes van a disfrazarse, así, tampoco se deja al azar del que esté libre ese día.

 

Sin menospreciar la tarea que cumple como recreacionista, él reconoce su gusto por ponerse ese traje, aunque a veces el clima le juega malas pasadas. “hay días en los que hace mucho sol y ese traje parece un horno”, esto se debe a que el disfraz cubre totalmente el cuerpo y deja invisible cualquier rastro de piel. La ventilación al interior de este se da gracias a unas mallas en los ojos y mandíbula de la mascara del traje. Lo bueno en esos días de sol es que el horario laboral de la vaca es más flexible: trabaja 45 minutos y descansa 15, repetitivamente durante toda la jornada.

 

Para él, estas son situaciones que toca enfrentar en cualquier oficio. Cualquiera pensaría que al estar disfrazado de un tierno animal de colores se encuentra protegido de tener problemas con alguna persona, pero no es tan así: “una vez tuve un problema cuando estaba disfrazado. Un niño se acercó a saludarme, y mientras yo lo abrazaba, la mamá salió histérica regañándome a mí por estar abrazándolo, y regañándolo a él por dejarse abrazar de un extraño. Fue incómodo porque el niño se puso a llorar ahí, después de tremendo regaño”.

 

Christian Camilo intenta intenta afrontar cualquier conflicto con la mayor profesionalidad posible, y aunque no son muchos, cuando ocurren, requieren de ser tratados con cabeza fría: no puede discutir con los papás de sus principales clientes.

 

Sus largos fines de semana entre pequeños clientes le han dado experiencia y herramientas para mejorar día a día: “Con los niños me la llevo muy bien, siempre trato tener una buena comunicación con ellos, porque ese es mi trabajo, ellos son mis clientes y siempre trato de hacer lo mejor que puedo”.

 

La pasión y amor que Christian tiene por su oficio es el reflejo de la importancia de apreciar lo que se hace para realizarlo de la mejor manera, con esa mentalidad ningún trabajo es pequeño o insignificante, si se hace con el corazón.

 

Christian empezó ese trabajo por pura casualidad; ahora, tiene planes a futuro, hacer su propia empresa de recreación. “estoy contento aquí, el salario para mí es bueno y los tiempos son muy cómodos, pero sé que no puedo quedarme toda la vida aquí. Con un amigo estamos pensando en armar una empresa de recreaciones, pero eso es algo a futuro, ahora mismo quiero seguir aprendiendo, este trabajo me da la oportunidad de aprender todos los días y eso me gusta”.

 

 

 

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