Después de vivir una vida acomodada, y tener trabajos de oficina, cuatro amigos españoles decidieron dejarlo todo y aventurarse en un proyecto de gran impacto social para Latino América. The Water Van Project es una iniciativa que ha cambiado la vida de miles de personas, Colombia es uno de los países más impactados por esta iniciativa.

 

 

 

 

Día a día presenciamos las injusticias de la vida, personas sufren a causa de diferencias sociales y todos, especialmente los privilegiados, hemos ideado en nuestras cabezas una manera de darle solución a esos problemas. Los problemas que más preocupan son la educación, la pobreza extrema y violencia. Pensar en soluciones a estas problemáticas puede ser abrumador ¿por dónde comenzar?¿cómo llegar a encontrar una solución estable a ellas? ¡imposible!. La verdad es que un gran cambio se puede empezar por algo “pequeño“, que en realidad eso pequeño es base de los problemas más grandes.

 

“The Water Van Project es un proyecto que nació en Zaragoza, España, con cuatro amigos de toda la vida: Chechu, Koke, Diego y Eduardo. Todos hemos tenido vidas cómodas, antes del proyecto no sabíamos lo afortunados que éramos. Un día sentimos la necesidad de aportar algo positivo al mundo, tres de nosotros trabajaban en empresas, y de cierta manera percibieron que la vida se les pasaba en una oficina”, cuenta Chechu Pajares, integrante de TWVP y encargado de toda la producción audiovisual y manejo de redes sociales del proyecto.

 

Más que aportar de manera positiva al mundo, ellos se plantearon la meta de influir positivamente en poblaciones específicas y al hacerlo que fuera un cambio permanente. “Empezamos un proceso intenso de búsqueda, sabemos que una de los grandes problemas de la humanidad es la desigualdad económica, pero obviamente cuatro chavales no iban a cambiar eso. La pobreza es un gran problema, que se compone de muchos problemas, así llegamos a la crisis mundial del agua”.

 

Para Chechu y sus amigos fueron sorprendentes los datos con los que se toparon en la búsqueda sobre la crisis mundial del agua: 1,000,000,000 de personas sobreviven sin agua limpia en el mundo; de esta cifra, 120,000,000 de personas en Latinoamérica no tienen acceso a tan importante recurso. Cada 18 segundos muere un niño por deshidratación o infección debido al consumo de agua sucia, dejando así una cifra escandalosa: 100.000 muertes anuales -solo en Latino América- a causa de estas crisis del agua.

 

“Después del impacto que nos generó saber que algo tan básico como el agua no está al alcance de todos, nos pusimos a buscar una solución efectiva para estas poblaciones. Aún no se ha inventado una manera de crear agua, pero sí se han inventado instrumentos para tratar el agua contaminada, de esa manera nos topamos con un filtro de membranas que actúa por nanofiltración, y permite limpiar el agua contaminada en un 99.999%”, explica.

  

 

Básicamente, estos filtros trabajan como un colador por el cual el agua sucia atraviesa y en el filtro se quedan concentrados los elementos contaminantes del agua, logrando así que el agua salga purificada por el otro extremo del filtro. Una solución sencilla y sin muchas complicaciones ni protocolos de utilización. 

Para adquirir los recursos económicos recurrieron a una plataforma de CrowdFounding*, y allí recibieron las primeras colaboraciones de personas.

 

Lo que empezó como un pequeño proyecto, empezó a formarse como algo grande. Con los fondos y ahorros de los amigos, ahora llegaba la hora de trazar la ruta. Escogieron Latinoamérica primero porque el idioma iba a facilitar un poco las cosas, y porque era un lugar casi desconocido para todos los del grupo. La aventura empezó en enero del año 2016. Llegaron a Los Ángeles, California. Allí se encontraron con la, el nombre dado a la van en la que recorrieron 6,000 kms. y vivieron durante seis meses; el nombre es precisamente por el medio de transporte que escogieron: The Water Van Project.

 

Emprendieron el viaje y la primera parada fue en la región de Chiapas, México. Allí se reunieron con el equipo de Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (COMDA). La alianza con este tipo de ONG permitió un acercamiento mayor a las zonas problemáticas y, también optaron por este tipo de alianza para asegurarse de que una vez entregados los filtros, estos serían utilizados de manera correcta.

 

En Chiapas entregaron 17 filtros a cada una de las tres comunidades en las que trabajaron junto con COMDA. Lo que más les sorprendió fue el trato que recibieron por parte de los locales, quienes a pesar de vivir en extrema pobreza y enfermedades, siempre ofrecieron una actitud alegra, sonrisas y al final demostraron la enorme gratitud por la labor realizada.

 

Partieron de México rumbo a Guatemala. Llegaron a la región Antigua, se reunieron con los colaboradores de la ONG Máximo Nivel, organización internacional que ofrece programas en los cuales los voluntarios aprenden un idioma a cambio de hacer servicio en una comunidad desfavorecida. Se entregaron 100 filtros familiares y 3 comunitarios, en total 2.500 personas se beneficiaron de ellos.

 

La siguiente parada era Colombia, pero tuvieron que esperarse unos días, ya que para transportar la en Ferry, desde Panamá hasta Santa Marta, necesitan de ciertos permisos. En Panamá descansaron un poco, pero continuaron su trabajo, hacían charlas sobre la importancia del agua en la salud de las personas, la importancia de cuidarla, y explicaban a fondo todo lo que estaban haciendo en The Water Van Project.

En Santa Marta por fin se reunieron se reunieron con la Water Van y emprendieron su viaje hacia El Salado. En El Salado se encontraron con Andrés, quien iba en representación de Ayuda en Acción. Se pusieron manos a la obra. La misión en Colombia se dividió en dos: la primera fase sería en El Salado y la segunda en María La Baja.

 

“Antes de llegar a El Saldado ya nos habían contado sobre la masacre que había ocurrido allí; cuando conocimos a los sobrevivientes entendimos el daño tan grande”, cuenta. La masacre que vivió la población efectuada por más de 300 paramilitares, con una duración cuatro días, dejó más de 100 personas asesinadas violentamente y cientos de recuerdos imborrables en la población que presenció y sobrevivió a esta masacre.

 

Después de unos años y, como ejemplo de resiliencia, 300 personas lideradas por Luis Torres -quien tuvo que exiliarse por razones políticas en 2006 y nunca se detuvo de dar eco de lo que había ocurrido en El Salado- se volvieron a establecer en El Salado, con la esperanza de darle vida nuevamente a este lugar.

 

Una vez en El Salado se realizaron las respectivas reuniones de logística, líderes sociales y ONG se unieron para distribuir los filtros y realizar la capacitación. La ayuda no se concentró solamente en El Salado, se distribuyó en las seis veredas aledañas, cuyas poblaciones en promedio son de veinte a cuarenta familias, en cada una.

 

“Fue en Colombia en dónde encontramos la situación más crítica, la calidad del agua que estaban consumiendo estas personas era verdaderamente pésima. La población se veía obligada a caminar largas distancias para obtener agua de unos posos llamados huaweis, pozos llenos de agua contaminada pero que al fin y al cabo era agua. Lo que vimos verdaderamente nos conmovió”.

 

 En esos pozos el agua se mantiene estancada, acumulando suciedad, gérmenes y bacterias. Estos pozos son también utilizados por los animales que beben de ahí, incluso se sumergen y expulsan sus heces. “Esa situación es inhumana, absolutamente nadie merece tener tan pésima calidad de vida”, cuenta Chechu.

 

“A pesar de vivir en el olvido del gobierno, de sobrepasar muchas dificultades e injusticias, las personas del Salado son las más amables, alegres y colaboradoras que seguramente nos encontraremos jamás. Cuando una mujer que ha perdido a sus seres queridos a causa de la guerra, te habla de paz y de esperanza, ahí te das cuenta que los corazones más lastimados son los que son capaces de amar más fuerte”.

 

Chechu no sabe cómo describir lo que vivió y sintió en el Salado, una felicidad verdadera al presenciar la dicha de las personas al beberse un vaso de agua limpia. ¿Quién diría que un vasito de agua limpio puede cambiar una vida?. En total en El Salado se donaron 142 filtros: 142 a familias y 6 a colegios.

 

La siguiente parada era en la comunidad de María La Baja, en donde trabajaron en siete comunidades diferentes. La segunda parte del proyecto estaba más concentrado en los centros educativos, ya que los mismos habitantes contaron que a veces no podían ir a estudiar debido a malestares causados por la desnutrición y la mala calidad del agua. Entre las comunidades Palo Altico, Paso del Medio y la Suprema se donaron 178 filtros familiares y 7 filtros comunitarios.

 

En total, con todos los filtros donados, 4,200 colombianos en estado de extrema pobreza van a tener acceso a agua potable durante los próximos diez años.

 

Partieron de Colombia rumbo a Ecuador, el cuarto destino. Se movilizaron hasta la región de la Esmeralda y durante dos semanas entregaron 90 filtros familiares y 7 comunitarios, y así impactaron la vida de 3.500 personas. Al igual que en los anteriores lugares, realizaron un exhaustivo trabajo de capacitación para que la comunidad lograra mantener funcionales los filtros el mayor tiempo posible.

 

Desde Ecuador se dirigieron al Perú, en donde se encontraban el quinto y el sexto destino. La primera parada en Perú fue en la región de Cuzco en donde entregaron 100 filtros familiares y 8 comunitarios para así mejorar la calidad de vida de aproximadamente 3.500 personas. De Cuzco se movilizaron hasta Arequipa. Allí se entregaron  60 filtros familiares y, 900 personas se vieron beneficiadas debido a la entrega de estos.

 

Al final del recorrido por 11 países, de donar 900 filtros entre 32 comunidades y 20 escuelas a lo largo de Latinoamérica, Chechu, Koke, Diego y Eduardo, dieron por terminada su primera misión en la Water Van. Lo que había comenzado como un pequeño sueño, terminó afectando de manera positiva la vida de 15,000 personas durante los próximos diez años.

 

Conscientes de todo lo logrado en ese tiempo, quieren más, mucho más. Principalmente continuar difundiendo sobre la Crisis Mundial del Agua y lo injusto que es que millones de personas en el mundo no tengan acceso a una fuente de agua potable. Y esperan, además de difundir ese mensaje, continuar tomando acción, porque el cambio empieza por uno mismo.

 

  

Este proyecto ha aportado muchísimo a nuestras vidas, la manera en la que vivimos y sentimos se ha sensibilizado mucho más. Ya comprendemos que la única forma de hacer cambios es actuando, nada sale de estar todo el día hablando y hablando, hay que actuar. Seguiremos con este proyecto por todas las personas que hemos ayudado y por las que ayudaremos más adelante”.

 

 

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