‘Los jóvenes tienen un papel fundamental en la construcción de paz’

El director del Museo de Memoria Histórica de Colombia, Luis Carlos Sánchez Díaz, habló sobre la primera participación del CNMH en la Filbo y aseguró que los colombianos tienen "un deber moral con las víctimas del conflicto".

Luis Carlos Sánchez en la exposición muchas voces, una conversación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en la Filbo.// Foto: Daniela Peña

 

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) presentó Voces para transformar a Colombia, el primer guión del Museo de Memoria Histórica de Colombia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) Su director, Luis Carlos Sánchez, habló con Directo Bogotá sobre la apertura del museo en el año 2020 y resaltó la importancia de la participación de las comunidades y de los jóvenes en la construcción de paz.

 

Directo Bogotá (D.B.): ¿Cómo nació este proyecto?

 

Carlos Sánchez (C.S.): El proyecto nace por iniciativa legal y le fue encargado al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Nace, además, con un doble objetivo: el de contribuir a la reparación simbólica de las víctimas, que es el más importante, pero, además, el de esclarecer el conocimiento de lo que pasó en la guerra y de lo que hizo la gente para resistirla.

 

(D.B.): ¿Cuál es la importancia de contar el conflicto a través de un museo?

 

(C.S.): Yo creo que la importancia tiene varios elementos. Uno, que es fundamental, es el deber moral que tenemos los colombianos con las víctimas del conflicto, de reconocer su sufrimiento y contribuir a repararlo. Uno no puede devolver a las personas al estado en el que estaban antes de la victimización, pero estamos en la obligación de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para reconocer su sufrimiento y darles herramientas y recursos que les permitan construir de nuevo sus proyectos de vida.

 

También hay otro sentido, que para mí es muy importante, y es el de contribuir a las garantías de la no repetición. Yo creo que el museo es, además de una reparación simbólica de reconocimiento, un espacio para tramitar pacíficamente conflictos sobre la interpretación del pasado.

 

(D.B.): ¿Hay algún motivo especial para que esté este año en la Filbo?

 

(C.S.): El objetivo fundamental de traer esta exposición a la Filbo era poner a prueba una primera versión del guión del Museo Nacional de Memoria Histórica. Es importante que sea un relato en el que muchas personas puedan reconocerse desde su diferencia. Lo que queremos, antes de abrir el edificio, que empezará a construirse a finales de este año, es comenzar a probar el guión en un espacio masivo en el que podemos hablar con públicos diferentes a aquellos que son nuestros interlocutores más usuales.  

 

(D.B.): ¿Hasta el momento se han cumplido las expectativas con la exposición?

 

(C.S.): Se han superado las expectativas que nosotros teníamos, al menos desde el punto de vista de flujos de público. Esperábamos, en toda la feria, tener más o menos unos 30, 40 mil visitantes, por mucho. Hasta el martes en la noche ya teníamos más o menos 26 mil. Es posible que incluso se doble la expectativa porque se vienen los días más duros de feria.

 

En términos de crítica, en general ha sido muy bien recibida. Hay algunos comentarios que estamos acogiendo y que son muy importantes sobre otros casos que deberíamos tener en cuenta. También sobre inclusión de otros énfasis. Para eso lo hicimos, para recibir críticas, observaciones, es el momento de hacerlas.

 Exposición de la temática "agua", en la cual se exponen las consecuencias que ha dejado la guerra en los ríos colombianos.

// Foto: Daniela Peña

 

(D.B.): ¿Cómo se escogió la temática del guión?

 

(C.S.): Primero, es importante tener en cuenta que la exposición tiene más de diez años de trabajo en investigación sobre temas de memoria histórica. Esa agenda de investigaciones ha estado concentrada en los territorios más afectados, pero también en los más invisibilizados. Hay sectores de víctimas que por ciertas características sociales han tenido más visibilidad que otras, a pesar de que todas sufrieron cosas completamente injustas.

 

En concreto para el guión construimos una estrategia que se denominó la estrategia de diálogo social para la construcción del museo con los lineamientos conceptuales, es decir, qué tipo de museo quieren y se imaginan las comunidades.

 

Finalmente, hicimos entre 33 y 35 encuentros locales, regionales y nacionales, aproximadamente, con víctimas y organizaciones. Discutimos qué tipo de pieza podía representar lo que ellos querían traer al museo, además, qué tipo de pieza dialogaba mejor con cada uno de los ejes. Ha sido un proceso ampliamente participativo.

 

(D.B.): Esta exposición ha tenido bastante participación de público joven ¿Cuál es la importancia de contarle esto a la juventud?

 

(C.S.): Es Fundamental. Para nosotros, la memoria es una oportunidad de diálogo intergeneracional porque sin duda creemos que una de las condiciones para construir la paz es la de poder involucrar a la discusión sobre estos temas a todas las generaciones.

 

Para mí, en este momento en el que está tan en riesgo la construcción de paz en los territorios, convocar a todas las generaciones a esta conversación es urgente. En este momento, los jóvenes tienen un papel fundamental en la construcción de paz. Yo creo que es urgente también para imaginar nuevos modos de relacionarnos con el pasado que son fundamentales para que eso que pasó realmente sea historia y no un presente que siga destruyéndonos como sociedad.

 

(D.B.): ¿Cómo ha sido la respuesta de los jóvenes hasta ahora?

 

(C.S.): Ha sido una respuesta muy positiva. Yo tengo una impresión y es que incluso la personas más jóvenes tienen ya una percepción importante sobre el conflicto, que es construida muchas veces sobre lugares comunes.

 

Igual, por más jóvenes que sean no llegan aquí ignorantes de lo que pasó, tienen una lectura que ponen a prueba; el museo pone a prueba los relatos que hemos construido, es una versión de lo que pasó para jóvenes, pero también para los adultos o mayores. Es comprender que es mucho más complejo de lo que se piensa, que para solucionarlo necesitamos más que combatir a los violentos.

 

Realmente es un proyecto de país lo que está detrás de la construcción de paz. Siento que algo de eso lo han recibido los jóvenes y que eso se explica con la masividad con la que han venido a este espacio.

 

(D.B.): Distintos países apoyan este proyecto ¿Por qué?

 

(C.S.): El conflicto colombiano llama la atención porque crea un cortocircuito en la representación democrática, las democracias no suelen entrar en guerra. Creo que en la paz, además del contexto global, hay intereses concretos, no sólo latinoamericanos, porque Colombia en guerra es una grieta para toda América Latina, por ejemplo, con la crisis migratoria.

 

Además, un país de renta media es una buena oportunidad para crear negocios, pero con guerra abierta las cosas son inseguras y los costos caros, entonces no se sabe si la inversión es rentable o no. Hay apoyos importantes que han permitido avanzar en los procesos.

 

(D.B.): ¿Entonces el apoyo es estratégico?

 

(C.S.): Claro, hay estrategia, hay altruismo, algo de política en el sentido más realista y también estrategia económica. Es importante recordar que la paz también es una oportunidad para modernizar nuestra economía y modernizar nuestra política.

 

(D.B.):¿El CNMH tendrá otros proyectos en la Filbo?

 

(C.S.): Todavía no lo hemos pensado en concreto. Lo que sí está claro es que la exposición va a ir a otras ciudades a espacios similares. Por ahora hay acuerdos concretos para llevar este pabellón a la Fiesta del Libro en Medellín. Estamos discutiendo lo que se puede llevar, ya que el tamaño de la fiesta es menor al de Corferias; es importante no ser invasivos con el territorio de ellos. La idea es que pueda ir a otras ciudades, hay conversaciones iniciales con Cali, Cúcuta y algunas ciudades del Caribe.

 

 

Mural en honor a los militantes asesinados de la UP. // Foto: Daniela Peña.

 

(D.B.): Entonces ¿El museo del CNMH será más grande que la exposición en la Filbo?

 

(C.S.): Claro, el museo que se va a construir es de 17.000 m², es decir, es 17 veces el tamaño de la Filbo. Los diseños ya están prácticamente definidos y ya están los recursos para el proyecto. Es un espacio mucho más grande, con salas distintas que tienen incluso algo de catedralescas. Esta es una primera muestra de cómo se montará el museo permanente. También, una vez esté el museo, habrá mecanismos para flexibilizar el guión y que sea complementado con exposiciones temporales.

 

(D.B.): ¿Qué es lo más importante de esta exposición?

 

(C.S.): Yo creo que este guión tiene una apuesta de vincular tres cosas. Primero, este guión trae elementos que permiten conocer de manera más profunda temas cruciales sobre el conflicto armado. Segundo, tiene una apuesta de educación sentimental que, partir de una relación empática con la voz de la víctima, haya también un trabajo en que cada participante a través de su visita trabaje a partir de sus sentimientos. Tercero, hay un elemento de construcción colectiva, es una invitación a la ciudadanía a que se sume a la construcción del museo.

 

(D.B.): ¿Cómo hacer que no se convierta en posverdad?

 

(C.S.): Ninguno de los tres elementos está suelto porque detrás de esto hay mucha investigación. Con algunos casos llevamos años trabajando, algunos incluso han sido objeto de sentencia en el orden interno o internacional. Entonces, ya hay un nivel de elaboración de información muy sofisticado detrás del lenguaje expresivo de los casos. Yo creo que ese equilibrio es necesario para que no se preste a manipulaciones como la posverdad.

 

(D.B.): ¿Qué es lo que más le gusta de la exposición?

 

(C.S.): Lo que más me gusta, en este momento, es lo que la gente ha hecho con ella. Todas las piezas tienen bastante trabajo detrás. Una que me impactó, además de que nos dio demasiado trabajo, fue la pieza de Muchas voces, una conversación.

 

Es una pieza de doce perfiles biográficos que yo creo que condensa elementos de toda la exposición: la pluralidad, el esfuerzo por convocar una memoria empática con las historias de los que están ahí, y tiene, también, elementos de contexto. Esa pieza en particular es una que recuerdo con cariño porque creo que tuvo un buen resultado después de tantos dolores de cabeza.

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