Los conservadores eligen a Boris Johnson como el hombre encargado para liderar al Reino Unido hacia una salida del intrincado Brexit. Sin embargo, con dicha designación, el nuevo primer ministro se enfrenta a una encrucijada en la que su principal enemigo parece ser él mismo.

FOTO: Boris Johnson durante las primeras elecciones del partido Conservador en Birmingham.                        

Tomado de Ben Birchall/PA Wire/PA Images                        

 

Entre 1989 y 1994, Boris Johnson hizo su mayor esfuerzo por posar como periodista siendo corresponsal de The Daily Telegraph en Bruselas. De aquel quinquenio, la mayoría de sus artículos fueron distinguidos por contener historias exageradas y comparaciones desproporcionadas sobre lo que era en ese entonces la Comunidad Económica Europea. A raíz de esto, Johnson perdió lo más preciado que puede tener un periodista: credibilidad. Sin embargo, ganó lo que realmente anhelaba: reconocimiento.

 

Con base en dicha popularidad y a causa de su escasa relación con la veracidad de los hechos, Boris se convirtió en columnista político del mismo diario al regresar de Bruselas. Precisamente a su llegada, de acuerdo a lo escrito por Sonia Purnell, autora de la biografía Simplemente Boris: Una historia de ambición rubia, Boris le confesó a un editor no tener opiniones políticas. “Debes tener algunas” le replicó. “Bueno, estoy en contra de Europa y en contra de la pena de muerte”, respondió Johnson. “Estoy seguro de que harás algo con eso” afirmó premonitoriamente aquel periodista.

 

A partir de entonces, Alexander Boris de Pfeffel Johnson incursionó en la política como miembro del Parlamento de 2001 a 2007, y posteriormente ofició como alcalde de Londres durante dos periodos: 2008-2012 y 2012-2016. Si bien después fue nombrado como Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno May, su mayor incidencia ocurrió fuera de dicha cartera al convertirse en una de las caras visibles de la campaña a favor del voto de salida en el agitado referendo del Brexit.

 

En medio de la campaña que invitaba a ‘Retomar el control’, Johnson recorrió el país a bordo de un bus que en su carrocería llevaba inscrito un mensaje que afirmaba que, con la salida de la UE, el Reino Unido se ahorraría 350 millones de libras por semana. Esto, sumado a su participación en múltiples debates y campañas a favor del Leave donde prometía irresponsablemente que el acuerdo dejaría mejores condiciones laborales para los ingleses y una reducción significativa en la migración.

 

Por lo tanto, a lo largo de esos años de exposición pública que vieron su consumación con el Brexit, Boris se ha mostrado como un personaje excéntrico que se refugia repetidamente en la comedia y el entusiasmo ante la dificultad. El nuevo primer ministro jamás ha sido reconocido por sus ideales políticos y en cambio sí lo ha sido por su peculiar estilo y, en últimas, por su reiterada indecisión e inseguridad reflejadas en posturas del mismo acuerdo de salida de la UE, como la creación de la frontera dura entre las dos Irlandas.

 

 

Conforme a lo relatado por el periodista Tim Shipman en su libro Guerra total, durante los días en que dio a conocer su apoyo a favor del Brexit, Johnson escribió al menos dos columnas diferentes para su tribuna semanal en The Telegraph. En una de ellas, alertaba sobre los efectos devastadores del acuerdo y en la otra hacía uso de sus emociones más intensas para abogar por la defensa del Leave. Más adelante, cuando fue cuestionado por un periodista sobre si tenía alguna convicción, Johnson respondió: “Solo una, por exceso de velocidad…”.

 

Por consiguiente, el nuevo inquilino de Downing Street se encuentra en una encrucijada personal: continuar apelando a las emociones y viviendo en una eterna campaña de mentiras e ideas irrealizables, o sentar cabeza, desarrollar un criterio firme y actuar como el jefe de gobierno que es ahora. Seguramente el primer panorama le resulte más familiar, pero si realmente quiere ser el líder que guíe el rumbo del Reino Unido, Johnson debe dejar de lado el personaje de Boris. Ante la complejidad de la coyuntura, el Primer Ministro está obligado a buscar el beneficio de la nación británica por encima de todas las cosas. Incluso si su mayor obstáculo es, justamente, el interés de Boris.

 

¿Quiere ver al personaje de Boris Johnson en acción? Aquí le presentamos un video con los momentos más particulares del ahora Primer Ministro del Reino Unido.

 

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