Cinco museos para conocer de historia natural en Bogotá

Bogotá cuenta con más de 50 museos llenos de historias y piezas únicas. Dentro de estos lugares imperdibles hay unos dedicados a la conservación y divulgación de la diversidad natural de Colombia y el mundo. Directo Bogotá le recomienda cinco de ellos para vivir, aprender y adentrarse en el lado científico de la capital.

FOTO: Rana de la colección de la Universidad Javeriana

 

Colecciones Biológicas Javerianas

Dirección: Cra 7a  # 40-62

 

El edificio 55, también llamado Unidad de Biología Comparativa, un lugar recóndito y poco frecuentado por los javerianos, posee una de las colecciones biológicas más grandes y completas de Colombia. En un sótano frío, de paredes blancas y estantes de cristal llenos de instrumentación y microscopios, los estudiosos de las ciencias naturales se reúnen a catalogar y examinar los más de 100.000 ejemplares contenidos allí.

 

Como si se tratara de una enorme y antigua biblioteca, las colecciones javerianas guardan ejemplares que nos cuentan la historia natural de Colombia. En lugar de libros, hay frascos de glicerina que inmortalizan anfibios con más de 50 años de antigüedad, tarántulas de todos los tamaños, bichos microscópicos, peces de aguas colombianas e internacionales, entre otras especies de las colecciones húmedas.

 

Este espacio aparece de la mano de los padres jesuitas, los cuales tenían una inclinación a preservar cosas. Parte del material consignado viene desde el siglo XVIII. Por ejemplo, la colección de orquídeas colombianas fue constituida en gran parte por el padre Carlos Ortiz S. J., humanista, filósofo y científico.

 

La colección que se consolidó desde 1993 está dividida en tres: herbario (1980) fauna (1990) y microorganismos (esta última de 2001). Actualmente, las colecciones se encuentran a cargo de Dimitri Forero, profesor de entomología de la Pontificia Universidad Javeriana, quien comenta que el factor diferencial de este museo “son los altos estándares para la conservación porque no existe en Colombia, en términos de infraestructura física, una igual. Además, es uno de los dos únicos sitios en el país certificado como un banco abierto para la recolección de virus y bacterias”.

 

Este espacio es diferente de otros museos ya que todo está cuidadosamente clasificado y engavetado en recipientes de plástico y compartimentos de madera. Son tres salones especializados que se han construido en un trabajo de más de 25 años de ejercicio investigativo, de docencia y de miles de salidas de campo estudiantiles. Según Forero, “el 98 % de la colección es material colombiano, sin embargo, en el caso de los ejemplares de insectos, contamos con algo de Brasil, Estados Unidos, Ecuador, entre otros”.

FOTO: La clasificación de insectos en la colección de la Javeriana. 

 

Dentro de la colección de mamíferos se destaca la de murciélagos y uno de los bancos de sonidos de aves más grandes del país. Adicionalmente, el herbario está enfocado a la recolección de plantas útiles.

 

Todos estos esfuerzos se ven reflejados en la cantidad de visitantes extranjeros que llegan, curiosos por conocer sobre fauna y flora de lugares específicos de Colombia, como los Llanos y Cundinamarca. Aunque este lugar aparece referenciado como museo, es una colección biológica de carácter institucional educativo que no está abierto al público, ya que su funcionamiento es exclusivo para investigaciones académicas. No obstante, este año, se consolidará por primera vez una exposición abierta al público.

 

Museo del Mar Universidad Jorge Tadeo Lozano

Dirección: Cra 4 #22- 61

 

 FOTO: Pez en el Museo del Mar

 

El museo del mar fue constituido en 1996 por la necesidad de acercar a los estudiantes al aprendizaje de un ecosistema poco investigado y de difícil acceso. Cual capitán de un gran navío, el visitante puede recorrer los ecosistemas teñidos de azul y encontrarse con diferentes ecosistemas y mamíferos acuáticos.

 

Son cuatro las secciones que componen este viaje marítimo. El ecosistema marino sumergido cuenta con el litoral rocoso, los pastos marinos y los arrecifes. Luego viene el ecosistema marino emergido donde un oso polar de magnitud acompaña el viaje por acantilados rocosos, playas arenosas y manglares. Luego, en un viaje al pasado, hay una sala dedicada a ejemplares de fósiles marinos y conchas. Por último, una sala enorme, expone y explica de manera interactiva la fauna marina existente en Colombia y en el mundo.

El lugar cuenta con más de mil ejemplares de animales exóticos casi únicos y de incalculable valor científico, muchos de ellos son reales y fueron trabajados bajo la práctica de la taxidermia. Este museo es el único en Colombia que ofrece una experiencia para acercarse a las maravillas del mundo marino.

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Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional

Dirección: Av. Cra. 30 # 45-03

 

FOTO: Fósil en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional

 

En uno de los rincones del campus universitario de la Universidad Nacional, en el primer piso de la Facultad de Ciencias Naturales, se encuentra el Museo de Historia Natural más antiguo de Colombia. Cuenta con diez salas (mamíferos, aves, peces, reptiles, diorama de cavernas, mundo marino, artrópodos, evolución y antropología), que albergan cerca de 2.000 ejemplares representativos de la riqueza biológica del país.

 

El lugar parece una máquina del tiempo: hay animales contenidos en vitrinas de madera y cristal, otros están consignados de manera digital e interactiva. Ofrece un recorrido didáctico, lleno de sonidos, botones que se encienden y apagan, e infografías llamativas. Cada una de las salas cuenta con elementos de gran valor científico; uno de ellos es la colección ósea de mastodontes y ballenas.

Lo más impresionante es la sala de mamíferos. Cuando se ingresa al lugar la atmósfera selvática hace sentir al visitante como un explorador: los tigrillos, venados y primates que parecen observar al visitante están conservados gracias al arte de la taxidermia. Ricardo Pinto, biólogo y guía del museo, explica que muchos de los animales de la exposición “llegan por diferentes razones, la mayoría por donaciones, otros por incautaciones y otros de colecciones privadas y también muchos han sido parte de investigaciones docentes”.

 

Debido a la antigüedad y riqueza educativa, el museo se ha podido mantener en pie durante tanto tiempo. “Este año hemos recibido alrededor de 13.200 visitas, incluyendo los recorridos guiados que tocan temas de biodiversidad, preservación y charlas sobre temas específicos como taxonomía y evolución”, dice Pinto.

 

Jardín Botánico José Celestino Mutis

Dirección: Calle 63 # 68-95

FOTO: Jardín Botánico en Bogotá

 

En medio del caos capitalino, en la localidad de Engativá, se encuentra este oasis de vegetación y aire fresco que ocupa casi 20 hectáreas. El Jardín Botánico ha sido el primero en consagrarse de lleno al estudio de las ciencias naturales en el territorio colombiano. Fue fundado en 1955 por el científico colombiano Enrique Pérez Arbeláez y con su nombre rinde homenaje al naturalista, matemático y astrónomo gaditano José Celestino Mutis.

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Caminar por el silencioso lugar es muy relajante. Una parada obligatoria es la cascada; allí se encuentran helechos y colas de caballo, ejemplos de plantas criptógamas, las más antiguas del planeta. También hay una maloca tradicional indígena y un mirador, perfecto para el avistamiento de aves.

 

Este jardín, además, es una aula abierta para aprender sobre fauna y flora, ya que cuenta con cerca de 46.645 individuos, 304 familias, 469 géneros, que corresponden a 903 especies, la mayoría abiertas al público general. Para Daniela Barragán, visitante frecuente, “un lugar importante del jardín botánico son los invernaderos, allí se puede realizar investigación en propagación y producción de vegetación y se pueden encontrar muchas especies. Una de las colecciones más ricas e interesantes es la de orquídeas colombianas”.

 

Para aquellos que quieren aprender sobre biología, fauna o flora, el Jardín Botánico brinda talleres enfocados en recolección y procesamiento de material vegetal, agricultura urbana, ilustración de especies, jardinería, entre otros. Adicionalmente, el último viernes de cada mes, el jardín botánico abre sus puertas para una experiencia nocturna llena de charlas, gastronomía y exposiciones.

 

                FOTO: Jardín Botánico en Bogotá

 

Museo de La Salle

Dirección: Cra 2 # 10-70

 

FOTO: Colección de la Universidad de la Salle. 

 

Dentro del campus universitario de la Universidad de La Salle, en el tradicional barrio de La Candelaria, se encuentra una pequeña selva en un edificio antiguo de tres pisos. Como si se tratara de un safari o de un parque temático, cada piso ofrece una experiencia distinta. En el recorrido se observan ejemplares traídos de todas las partes del mundo que ilustran la fauna africana con una jirafa en tamaño real y un león con piel conservada por taxidermia. También hay una sección asiática, norteamericana y de Oceanía, esta última custodiada por un gran oso polar y pingüinos emperador.

 

 FOTO: Exterior del museo. 

 

El museo fue fundado por Risefo María y Apolinar María, hermanos franceses lasallistas, que a comienzos del siglo XX llegaron a Colombia como expedicionarios naturalistas. Este espacio fue creado en 1904 por Apolinar y en 1910 fue oficialmente inaugurado con motivo del primer centenario de la Independencia.

 

Fernando Botero, director del Museo de la Salle, cuenta que “el 10 de abril, durante el Bogotazo, incendiaron el colegio de La Salle donde funcionaba el museo; más de la mitad de los ejemplares se quemaron. Se perdieron archivos importantes: unas cajas que contenían 500 mariposas y un herbario con más de 15.000 ejemplares”. Por fortuna, en 1980 el museo reabrió con las piezas que sobrevivieron a las llamas, y se han seguido enriqueciendo sus colecciones. Actualmente, el museo no solo cuenta con fauna y flora nacional e internacional, también tiene una extensa exposición de rocas y minerales, y un acuario que exhibe peces y anémonas esquivas a la mirada de los visitantes.

 

Para Botero, el museo de La Salle ha cobrado más visibilidad en los últimos años porque “hay un auge de campañas de cuidar el planeta, la biodiversidad y la preservación. Además, es un ejercicio histórico porque estas colecciones tienen alrededor de 114 años; tenemos ejemplares de animales y plantas que se extinguieron”.

Una de las actividades abierta al público es la “Expedición al museo”, que muestra el detrás de bambalinas de la colección biológica. Otra actividad es “Noche en el museo”, una experiencia en la que los visitantes recorren las salas en completa oscuridad y acompañados por linternas.

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